Las guerras del pasivo y los pies en el suelo
La evolución del ahorro tradicional (hasta hace poco el menos arriesgado) en la provincia presenta en las últimas décadas un crecimiento generoso, que se corresponde con el incremento del nivel de vida y de ingresos de los ciudadanos. Pero se ha caracterizado siempre por mantener una evolución, al alza hasta antes de la crisis y a la baja a partir de entonces, muy alejada de fluctuaciones violentas y ataques de pánico. El ahorro leonés, sin renunciar a las fórmulas de inversión que en las últimas décadas han hecho furor también entre los pequeños capitales, ha estado históricamente marcado por su tendencia conservadora.
Mientras a nivel nacional los cambios en las fórmulas de captación de ahorro a las que de manera casi desesperada han acudido las entidades financieras en estos últimos años han provocado sensibles fluctuaciones, en León los cambios han sido más moderados.
Más de 11.000 millones
De hecho, la caída en el volumen de ahorro (que sigue siendo muy importante, más de 11.000 millones de euros si se suman a los depósitos de las familias y las empresas los de las adminsitraciones públicas), puede deberse más a que hay más familias que tienen que acudir a sus ahorros por el crecimiento del desempleo que a los cantos de sirena de las entidades en su lucha por captar fondos en pro de la ansiada liquidez.
Un ejemplo: la lucha al alza de los intereses ofrecidos por las entidades hizo que en julio del 2011 el Gobierno, entonces del PSOE, exigiera mayores garantías a los bancos por los superdepósitos. El pasado 31 de agosto el Ejecutivo del PP restauró la plena libertad a estas rentabilidades que ahora el Banco de España ha vuelto a meter en cintura por exageradas.
Las idas y venidas del dinero patrio a los depósitos han respondido a estos cambios en la oferta. A nivel local, a falta de conocer los datos del último trimestre del 2012 y cómo evolucionarán los depósitos a partir de ahora, parece que las reacciones son más tímidas que las del conjunto del país.