oliu, con los empresarios
«El año empezó bien, aunque duró poco: los fantasmas políticos han salido a flote»

Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell, con el director de Diario de León, Pablo R. Lago, durante su intervención ante 200 empresarios leoneses.
«Miramos al futuro con prudencia, pero con optimismo. Es necesario contemplarlo con espíritu de cambio, porque hay mucho que cambiar; pero el futuro está ahí y el presente es la antesala de lo que va a ocurrir». Y lo que va a ocurrir depende en buena medida de no cometer errores. «Pero estamos cometiéndolos, y de gran calado. Gobierno y oposición tienen que tomar ya conciencia de que es fundamental un compromiso de todos, de todo el país y no sólo del ámbito gubernamental, para salir adelante». Hacen falta profundas reformas estructurales, y medidas fiscales que habrá que replantearse a corto plazo porque si no entorpecerán el crecimiento económico. Pero sobre todo hace falta una apuesta clara por recuperar la credibilidad del país.
Así lo explicó ayer Josep Oliu, presidente de Banco Sabadell, en un encuentro celebrado con alrededor de 200 empresarios leoneses dentro de las actividades del Club de Prensa de Diario de León. Oliu analizó la actualidad y las previsiones económicas y del sistema financiero español, y respondió a las preguntas que plantearon los empresarios locales.
El presidente del SabadellHerrero advirtió reiteradamente sobre las complicaciones que los conflictos y las denuncias de corrupción política pueden tener sobre el proceso de recuperación económica. «En España hemos empezado el 2013 relativamente bien, pero duró poco. Los fantasmas salieron a flote, nuestros fantasmas políticos, y la primera reacción ha sido un repunte de la prima de riesgo». Oliu advirtió con contundencia: «No estamos dispuestos a consentir, no podemos permitirnos, una inestabilidad política que nos llevaría a la ruina».
Si se solventan estos conflictos políticos, el economista auguró un ejercicio en el que «vamos a vivir episodios de sustos, pero serán más domésticos; no como los padecidos en el 2012, especialmente con las dudas sobre la supervivencia de la moneda única».
El presidente del cuarto grupo bancario de mayor tamaño del país repasó los principales acontecimientos del último (y agitado desde el punto de vista económico) ejercicio. «En el 2012 hemos vivido sobre todo una crisis de confianza en el euro y el futuro de la UE. Y España se ha colocado en los últimos puestos entre los países que menos confianza generan». Por fortuna, y «aunque no estamos acostumbrados a ello», las autoridades europeas han tomado «medidas rápidas y acertadas para poner en marcha los mecanismos apropiados para afrontar las dificultades. Y eso nos ha permitido superar la crisis más grave desde la creación de la UE».
A pesar de que el 2013 ha comenzado «con la economía de nuevo en recesión, en el lado positivo debemos ver el sector privado y la adopción de medias que están ajustándose. Así, el saldo de las operaciones por cuenta corriente está equilibrándose, y el proceso de desapalancamiento económico que las empresas han llevado a cabo en el 2011 y 2012 avanza lentamente, aunque seguirá en los próximos años».
La vivienda toca fondo
Un proceso de saneamiento que en el caso de la vivienda, «después de un crecimiento irracional y de una corrección muy brusca», ha llevado a los precios inmobiliarios a tocar fondo. Oliu recordó que el Sareb (el ‘banco malo’) no va a vender por debajo de los costes a los que ha comprado, porque requiere beneficios; y esta situación marca el suelo en los precios de la vivienda. Incluso, auguró, en dos años habrá zonas del país donde la demanda será otra vez importante y los desarrollos inmobiliarios volverán a producirse.
El presidente del Grupo Sabadell dedicó buena parte de su análisis ante los empresarios leoneses al ajuste fiscal. «Los retos que tenemos por delante son muchos, desde el envejecimiento de la población a una reforma más intensa del mercado laboral, o del sistema educativo, que es una de nuestras grandes debilidades. Hace falta también favorecer la competencia en el sector servicios, y volcarse en el exterior». Una serie de cambios estructurales que «son necesarios para que la recuperación salga adelante, y que requieren el compromiso no sóolo del Gobierno, sino de todo el país».
El economista llamó la atención sobre el hecho de que muchas de las medidas fiscales que están adoptándose «no merecen nuestra aprobación, pero pueden ser necesarias en este momento. Sin embargo, a corto plazo tendrán que revisarse y modificarse para que no sean perniciosas para el crecimiento económico».
Entre las medidas acertadas tomadas en el último año destacó la importancia del Fondo para la Financiación del Pago a Proveedores, así como del fondo de liquidez para las autonomías que no pueden financiarse en los mercados de capitales.
De cara al ejercicio que acaba de comenzar, Josep Oliu adelantó que a nivel global será «más o menos como el 2012, y en el caso de España, en situación de grandes desajustes, nos salva que el mundo va bien, aunque el país no». La apuesta de Europa por la unión bancaria y fiscal («una cuestión de voluntad, porque implementar los mecanismos es muy complicado»), es una baza a favor de la confianza; sin embargo pesan sobre la recuperación económica mundial los importantes riesgos de conflictos geopolíticos y la posibilidad de una guerra de divisas (encabezada por las devaluaciones en Japón y la desventaja competitiva que supone para el euro). El cambio de modelo hacia el consumo en China y el impulso en materia energética de Estados Unidos serán dos factores a favor del crecimiento económico.
En el caso español, en concreto del sistema financiero nacional, el presidente del Sabadell aseguró que para las entidades que han aprobado los test de estrés de Oliver Wyman la situación «está normalizándose, la apertura de los mercados es un hecho». Sin embargo, advirtió de que las referencias han cambiado. «El Euríbor no es referencia de nada, hay que añadirle la prima de riesgo y los costes del riesgo para los bancos, lo que implica entrar en intereses disparatados». Una circunstancia que modifica las condiciones de concesión de créditos, pero también la de captación de depósitos, porque la situación tiende a normalizar la actividad bancaria.
En estas circunstancias, lo importante es «que España tenga capacidad para hacer sus deberes y ganar credibilidad en los mercados internacionales. Así se dará la oportunidad a las empresas de recuperar la actividad. Pero lo que no puede ser es que los conflictos políticos enturbien lo que las empresas avanzan».