Farmacias en guardia
Los farmacéuticos piden protección a la Subdelegación del Gobierno ante una oleada de atracos en la que un boticario resulta herido en la cabeza y otro maniatado.

El farmacéutico Jesús Izquierdo fue maniatado por el ladrón en su farmacia en Eras.
El Colegio de Farmacéuticos de León enviará esta semana una carta al subdelegado del Gobierno, Juan Carlos Suárez Quiñones, para solicitar una mayor protección y frecuencia de patrullas policiales en las calles en las que haya farmacias de guardia. Así lo confirmó ayer el presidente del colectivo, Antonio Carrasco. Los farmacéuticos están asustados ante la oleada de atracos que han sufrido los boticarios de León en los últimos quince días. Lo más preocupante, y lo que ha alertado a la Policía de León, es el cambio en el modo en la actuación de los atracadores, con una mayor agresividad y «con energía criminal», según informan fuentes policiales. Dos farmacéuticos de León han sido agredidos por los atracadores en una semana, y, en los dos casos, los ladrones llevaban la cara cubierta para evitar ser identificados. Otras farmacias han sufrido destrozos materiales en El Crucero, Ordoño, dos en Eras de Renueva, La Sal, Ponferrada y Astorga mientras los ladrones intentaban robar cuando el negocio estaba con la trapa echada. La policía detuvo el día 16 a un joven de 23 años como autor de cuatro tentativas de atracos con fuerza a farmacias de León, que se encuentra ya en libertad provisional con cargos. La policía descarta que esté relacionado con los atracos con violencia.
Farmacia de Jesús Izquierdo
«Me maniataron y se llevaron 750 euros»
El farmacéutico Jesús Izquierdo fue maniatado el martes en el suelo de la rebotica de su farmacia mientras al ladrón, con la cara cubierta y un cuchillo, le desvalijaba la caja y se llevaba la recaudación del día, 750 euros. El asaltante entró en la farmacia de la calle Gutiérrez Mellado, en Eras de Renueva, a las 20.38 horas, cuando estaba a punto de cerrar el servicio. Afuera, con la cara descubierta y con la pretensión de entretener a posibles clientes, le esperaba otro cómplice, con el que huyó corriendo tras cometer el atraco. «Estaba en la rebotica y oí el timbre detector de la presencia de un cliente. Salí para atenderle pero cuando llegué me sorprendió que ya estuviera junto al mostrador porque desde que suena el timbre hasta que se llega hasta aquí hay una distancia de 13 metros». Izquierdo se dio cuenta pronto de las intenciones del visitante, al verlo con la cara cubierta con un pasamontañas y un cuchillo de grandes dimensiones en la mano, con el que le amenazó para que le diera el dinero disponible en la caja fuerte. «Me dijo que me metiera para adentro, que no me iba a pasar nada y que no me moviera. Calculo que tendría entre 20 y 30 años y no le noté ningún acento especial que lo identificara. Sacó lo que había en la caja y después me ató con una cuerda americana para que no le siguiera. Mientras que ataba me dijo : ‘tengo hijos que alimentar’, y salió corriendo». Al salir por la puerta se cruzó con dos clientes que intentaban entrar, pero que fueron entretenidos por el compinche, que les preguntó la hora. Éste último llevaba la cara descubierta por lo que la policía llevó a los testigos a Comisaría para intentar identificarlo.
En el momento del atraco, el farmacéutico no estaba solo. «La farmacéutica adjunta estaba en el cuarto de baño porque se iba a cambiar de ropa ya que estábamos a punto de cerrar. Oyó todo lo que pasaba pero no se atrevió a salir. Todo transcurrió muy rápido. Conseguí desatarme y entonces llamé a la Policía».
Farmacia de Gregorio Courel
«Me agredió con una barra en la cabeza»
El farmacéutico Gregorio Courel, de 63 años, vivió una experiencia traumática el pasado jueves en su farmacia de Ponferrada, en la avenida Sacramento, al intentar ser atracado por un delincuente. El boticario se resistió pero en el forcejeo resultó herido con un golpe en la cabeza que necesitó siete puntos de sutura. La coincidencia hizo que pasara por allí un policía local de paisano y consiguiera reducir y detener al atracador.
«Entró en la farmacia y me dijo eso de ‘esto es un atraco’, Llevaba una capucha puesta y unas gafas de sol», recuerda Goyo Couriel. El asaltante no contaba con el empuje de este boticario que se enfrentó a él «Intenté sacarlo a empujones de la farmacia, pero él era más fuerte que yo y me tiró al suelo. Me agredió con una barra de bajar la persiana y tuve que ir después al Hospital, donde me dieron siete puntos». Goyo no quiere aparecer fotografiado en el periódico. «Ya hay bastante psicosis entre mis compañeros con estos atracos», asegura. «Estas cosas pasan y no creo que haya nada que podamos hacer porque no podemos convertir las farmacias en una cárcel para que nadie pueda entrar. Somos un servicio público», asegura. «Cuando visualizo lo que pasó tengo miedo», confiesa.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos, Antonio Carrasco, localizará hoy al policía que consiguió reducir al ladrón para enviarle una felicitación oficial del colectivo.