Un mundo de piezas preciosas
Espacio Vías acoge hasta hoy una exposición de 800.000 pedazos de plástico que construyen ilusiones de colores gracias a los aficionados a los Lego.

Espectacular imagen de una creación del puente de la Torre de Londres construido con piezas Lego, ayer en Espacio Vías.
800.000 piezas en busca de autor. Espacio Vías se convierte este fin de semana en una ciudad alternativa, con personajes que adquieren movimiento salidos de las manos cómplices de los adictos a unas piezas móviles preciosas que Nortebrick se empeña en sacar a la luz, pese a las reticencias de los más puristas, que guardan en sus casas «sus tesoros». Cajas y cajas cuyo contenido abren, recuentan y vigilan como auténticas piezas de museo. Son los Lego. Veinte artistas de distintas ciudades de España y Portugal los exponen en León. Entre ellos está Mar Segura, de San Sebastián, que desde bien temprano se afanaba ayer con su hijo en levantar su propio diseño de la plaza de la Constitución de San Sebastián. «He trabajado en ella durante una semana. Los dos últimos días duarante ocho horas, pero se me ha desmotado durante el viaje». Mar se aficionó a los Lego por su hijo, «más que jugar, construimos». Lo más difícil de esta afición es encontrar determinadas piezas, sólo disponibles en foros específicos en Internet. «Habré gastado 400 euros, lo más difícil es encontrar determinados colores y las barandillas».
A pocos metros está Alex Albano, de Leiria, Portugal. A sus 31 años dispone ya de 500.000 piezas que almacena en una buhardilla. «La pieza más antigua que tengo es de 1974. Mi madre me aficionó a este juego porque a ella le gustaba mucho». Albano ha traído a León su visión del Tower Bridge de Londres, que ya ha expuesto en Paredes de Coura y Leiria.»Lego ayuda a desarrollar la creatividad y la imaginación» y se defiende ante la pregunta de si es una afición cara: «Hay vicios peores».
Nada más entrar a Espacio Vías se abre un mundo de plásticos de colores. Aviones menudos colocados a pie de pista, edificaciones pintadas de azul, barcos equipados para zarpar, coches brillantes, pueblos en miniatura donde el ladrillo no está del lado de la especulación sino del entretenimiento.
Lego, aprovechando el tirón de la afición femenina, ha sacado faminizado parte de su mundo con muñecas, «se parecen a las barbies», explican los organizadores.