La «deriva negativa» de los salarios
Los trabajadores ganan menos. Lo reconoce el Banco de España, que en uno de sus últimos informes reconoce «la deriva salarial negativa de magnitud significativa que presionó a la baja los costes laborales». E insiste en la necesidad de profundizar en esta tendencia: «La consolidación de esta trayectoria en los próximos meses es crucial para que los efectos de la reforma del mercado de trabajo empiecen a generar efectos expansivos sobre el empleo».
Porque la autoridad monetaria insiste en la necesidad de que los salarios se desvinculen de la evolución de la inflación para mejorar la situación del mercado laboral. Lo que llevará por el momento a que la capacidad de compra de los asalariados se vea mermada.
El Banco de España reconoce que los convenios han firmado en los últimos meses incrementos menores a los de años anteriores, lo que unido a la desaparición en muchos casos de la cláusula de revisión salarial implica una pérdida del poder adquisitivo.
Insiste sin embargo en que «resulta de vital importancia que el repunte de la inflación en los últimos meses, de naturaleza eminentemente temporal asociada a los aumentos impositivos, no se incorpore a la negociación colectiva».
Llueve sobre mojado, porque en los últimos meses la evolución salarial ha ido más allá de la «moderación»: salarios congelados, reforma laboral, bajada salarial, incremento del IPC, mayores impuestos (IVA, IRPF, copago farmacéutico, incremento de tasas universitarias,...).
Si a la economía menguante de la mayor parte de los asalariados se une el ingente contingente de desempleados, y el volumen de población inactiva (48.100 parados más 5.200 parados que buscan su primer empleo; y 211.800 inactivos en la provincia según la última Encuesta de Población Activa), la ecuación no deja de resultar alarmante para la recuperación económica, en el caso de que esta dependa en gran parte, como se ha repetido hasta la saciedad, de que el consumo interno recupere el tono.