Manuel Mayo asume la secretaría de UGT para «contagiar ilusión y lucha»
El nuevo responsable provincial consigue el respaldo del 88% de los delegados.

Mayo, en el centro, acompañado de su nuevo equipo de colaboradores.
Manuel Mayo es desde ayer el nuevo secretario provincial ejecutivo de la Unión General de Trabajadores en León, según la denominación que la nueva estructura decidida por el sindicato recoge. Con un respaldo del 88% del X Congreso Provincial, Mayo sustituye a Arturo Fernández, que abandona la secretaría general después de ocho años en el cargo, cumpliendo su anunciado compromiso de no permanecer más de dos mandatos al frente de la organización.
El consenso entre las federaciones, que ostentan la capacidad de decisión en el sindicato, hizo posible la presentación de una candidatura única para esta nueva etapa de la organización, en la que el responsable provincial contará con un equipo de colaboradores, en lugar de la anterior comisión ejecutiva.
El cambio al frente de UGT estuvo arropado por una amplia representación tanto de otros sindicatos como de los representantes políticos, desde el alcalde de León, Emilio Gutiérrez, al subdelegado del Gobierno, Juan Carlos Suárez-Quiñones; así como los máximos dirigentes provinciales del resto de las formaciones políticas.
La clausura del congreso corrió a cargo del responsable autonómico del sindicato, Agustín Prieto, quien horas antes, en el congreso de Valladolid, destacó que todas las renovaciones provinciales se llevaron a cabo «con normalidad», a pesar de la polémica por el cambio de modelo de las uniones provinciales. «No ha habido ni portazos ni dimisiones», destacó Prieto.
Prevalece la democracia
El secretario regional de UGT insistió en que se trata de una organización democrática, en la que «la democracia prevalece»; por lo que lo «si sale en el congreso hay que cumplirlo».
Prieto también defendió que el nuevo modelo es más operativo, dará «muchos mejores frutos» y permitirá que la organización «se adapte a vivir exclusivamente de las cuotas de sus afiliados».
Al despedirse de la secretaría general, Arturo Fernández hizo hincapié en que su ejecutiva ha conseguido «casi el cien por cien de los objetivos que nos habíamos marcado». Insistió en su convencimiento de que nadie debe estar más de dos mandatos al frente de una organización: «Da mala imagen, parece que el servicio público se hace para el bien propio, no para el bien común. Y cae uno en la tentación de asumir compromisos innecesarios. La renovación, y el rejuvenecimiento, es higiénico y sano».
El ya ex secretario general abogó por «dejar entrar a gente con ideas nuevas y más ilusión», y comprometió todo su apoyo en «colaborar en todo lo que se me pida, como he venido haciendo desde que me afilié al sindicato en 1973, entonces en la clandestinidad».
A la hora de hacer balance de su etapa al frente de la UGT de León, Arturo Fernández ha destacado la «cohesión» que ha reinado en su ejecutiva, «donde ha primado la confianza y el acuerdo, a pesar de que también ha habido momentos de dificultades. Pero durante años se ha dado ejemplo de unidad, y de disponibilidad para todo el mundo. Y eso la organización tiene que valorarlo».
Desgaste y actividades
Fernández reconoció el desgaste personal que han supuesto los últimos años, pero también se mostró orgulloso de que «el sindicalismo haya aflorado de nuevo. Hasta el 2008 viviemos una etapa de relax que no fue beneficiosa, ha costado mucho vencer la comodidad y sacar de nuevo a la gente a la calle». Pero «los ataques a la clase trabajadora» de esta última etapa han llevado de nuevo a la movilización social.
«La lucha se mantiene de forma muy intensa, y es gratificante porque hemos recuperado el espíritu sindical. Y eso era muy necesario».
Respecto al nuevo modelo del sindicato, contra el que Fernández se ha manifestado abiertamente en contra, aunque matizando que lo apoyará porque ha sido una decisión democrática del congreso regional, el ex secretario alabó la «capacidad de consenso. Hay acuerdo entre todas las federaciones, y ahora necesitamos un compromiso fuerte, pero también ideología. Es necesario imprimir ese carácter ideológico que a veces se nos olvida. Pero somos un sindicato de clase, y tenemos que demostrarlo. Un sindicato que lucha por toda la clase trabajadora, pero también por el conjunto de la sociedad».
Fernández abogó por que UGT lidere esa «vocación de cambio social, un convencimiento que tenemos que lograr con hechos. Es una tarea complicada la que nos espera, pero no estamos aquí sólo por los trabajadores. Representamos a toda la sociedad».