Las familias de León acceden sólo a la mitad del programa de consejo genético
El coordinador del centro en Salamanca defiende abrir una consulta en León.

Las pruebas de consejo genético incluyen un test sanguíneo.
Las familias de León afectadas por un cáncer hereditario acceden sólo a la mitad del programa del consejo genético puesto en marcha por la Junta en el año 2003. Los leoneses tienen que desplazarse a la Unidad de Consejo Genético, situada en Salamanca, para someterse a los test y las consultas especializadas, pero no lo hacen. León es la única provincia de la Comunidad en la que los familiares no cumplen el programa completo y evitan desplazarse 200 kilómetros, trayecto que tienen que pagar de su bolsillo, para entrar en el «circuito» de la Consejería de Sanidad. Son los oncólogos de León y los médicos de Atención Primaria los que supervisan a las familias afectadas por algunos de los genes hereditarios de cáncer de mama, ovario y colon.
El coordinador de la Unidad de Consejo Genético de Salamanca, el oncólogo Rogelio González Sarmiento, asegura que León es la única provincia con la que existen «desajustes» en el programa. «Son las enfermeras especialistas las que recogen las muestras allí y nos las envían para su análisis molecular, pero de las familias no tenemos ninguna supervisión ni previa ni posterior. No están dentro de los protocolos». Por eso, pese a que de León llegan una media de veinte test anuales para su análisis bioquímico, en los datos ofrecidos a este periódico por la Consejería de Sanidad no consta ninguna familia a la que se le haya realizado un análisis genético en el 2012.
Fuentes de la Consejería de Sanidad argumentan que «no existe ninguna anomalía» en el programa y ofrecen varias posibilidades, sin concretar, por las que no estén incluidas en las estadísticas: «que los casos que se hayan estudiado sean esporádicos, sin que se haya confirmado su base genética por lo que no habría lugar al análisis familiar; que haya un menor número de casos derivados a las unidades de consejo genético, con lo que la base poblacional de estudio es menor y, por tanto, menores las probabilidades de antecedentes; que haya casos que aún estén en fase de estudio y de posible derivación de familiares si se confirma su componente genético; la propia actitud de los pacientes estudiados y de sus familiares, de cara a acceder al diagnóstico genético y a la continuidad de pruebas».
La distancia
El oncólogo coordinador del programa en Salamanca ofrece otra posibilidad: la distancia entre las dos provincias. «Existen desajustes con León que estamos intentando corregir. Lo ideal sería que hubiese un estudio de consejo genético supervisado por nosotros, como ocurre con las familias de otras provincias, que todas tengan acceso a los mismos consejos». Por eso, Gónzález Sarmiento defiende que León disponga de su propia Unidad de Consejo Genético, que se sumaría a las dos existentes en Salamanca y Valladolid. «Ahora hay una cierta disfunción en el sistema».
El director médico de Atención Primaria, José Luis Palomo, asegura que los médicos de Atención Primaria aconsejan a las familias afectadas que acudan a Salamanca «pero son las familias las que tienen que ponerse en contacto con la unidad».
El desfase de los datos estadísticos es evidente. En Atención Primaria del área de León consta que desde que comenzó el programa en el 2003 se han enviado a Salamanca 40 pruebas, de las que 14 fueron positivas. Desde la Consejería se informa que sólo se han estudiado 8 en León de las 1.003 pruebas analizadas en Castilla y león —16 en el área del Bierzo—.