Diario de León

MAÑANA

«El momento clave era el baile agarrado»

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León

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Julio Lago Rodríguez es profesor titular de la Facultad de Económicas de la Universidad de León.

Como ha explicado a León al sol, los veranos de su infancia y jueventud tuvieron dos momentos.

Hasta los 18 años veraneó con su familia. Diferentes puntos de la costa asturiana y gallega eran elegidos para alquilar un apartamento durante tres semanas y disfrutar del mar. «Fundamentalmente el ocio discurría en la playa, recuerdo la gran impresión que me causó el mar cuando lo vi con ocho años».

Pasaba las mañanas y las tardes con sus dos hermanas y su hermano, jugando en las olas o conociendo la variada fauna que había en las playas. «Siempre había algún incidente con algún erizo o con con la pinza de un cangrejo». Sus padres tomaba muchas precauciones, pero a pesar del oleaje aprendieron a nadar en el mar Cantábrico y en el Atlántico.

No todo era playa, de vez en cuando cogían algún barco con el que se acercaban a lugares como la Isla de Ons, en Galicia. «Recuerdo lo que me llamaba la atención navegar y los mareos durante las primeras experiencias»

Por las mañanas acudían a las lonjas de pescado para ver a los pescadores descargar y «cómo se realizaba la compraventa». Su madre solía comprar mariscos, pescados y dulces del lugar, aunque a él lo que más le gustaba era la empanada gallega.

Cuando cumplió los 18 años, comenzó a ir de camping con sus amigos del instituto a Comillas y San Vicente de la Barquera o a Gijón y Llanes. «Era otro tipo de ocio, empezábamos a hacer las primeras comidas por nosotros mismos, con todo tipo de resultados. Siempre quedaba el bocadillo o el restaurante», afirma entre risas.

Solían acercarse a las fiestas de los pueblos. «Era cuando empezaba el cortejo con las chicas, el cual no nos iba del todo mal. El momento clave era el baile agarrado, si conseguías que aceptase aquello prometía, ya podías quedar con ella otro día».

El camping significaba salirse de la disciplina familiar, la anarquía de horarios, y estuvo yendo hasta casi terminar la carrera. «Aún conservo amistades de entonces».

guillermo otero

leonalsol@diariodeleon.es

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