Diario de León

LA REESTRUCTURACIÓN FINANCIERA. EL AJUSTE DE LAS ENTIDADES

León pierde en la crisis 68 sucursales bancarias, y afronta un nuevo recorte

La provincia mantiene pese a la reestructuración una oficina por cada mil . habitantes.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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León ha sido tradicionalmente una de las provincias con mayor número de sucursales bancarias en relación tanto con su nivel demográfico como con el volumen de su actividad económica. La dispersión de las localidades rurales es una de las razones de esta fuerte presencia de las entidades financieras cerca de sus clientes, especialmente durante la época en la que la proximidad a los impositores era uno de los criterios que marcaba las políticas de expansión. Las cosas han cambiado radicalmente para el sector financiero en los últimos años, y el mapa de sucursales de la provincia no ha sido ajeno a este adelgazamiento de la presencia física de bancos y cajas de ahorro. Con todo, y pendientes aún de la fase más dura de la reestructuración del sector financiero, la provincia está consiguiendo mantener un elevado porcentaje de bancarización.

Según los datos del Banco de España, desde el inicio de la crisis hasta el pasado mes de marzo cerraron en la provincia un total de 68 sucursales de entidades financieras. Algo más del 12% del total de las existentes, que eran 551 en el 2008 y que al inicio de este año se situaban en 483. Las cajas de ahorro siempre han tenido mayor presencia que los bancos en cuanto a puntos de atención, aunque las dificultades que han pasado en estos años y los drásticos planes de adelgazamiento impuestos a sus estructuras también les están pasando una factura mayor en cuanto a cierres. Sin embargo, y pese a que la cifra seguirá reduciéndose fundamentalmente por esta circunstancia, algunas decisiones del sector en los últimos meses sostendrán la que estaba prevista como una desbandada de sucursales, especialmente en los núcleos rurales.

Concretamente la compra del negocio de Novagalicia fuera de su territorio por parte del también gallego Banco Etcheverría supone un balón de oxígeno para el entramado de sucursales de la provincia. Gracias a la operación se mantendrán abiertas las 47 oficinas de la antigua Caixa Galicia en León, que estaban abocadas al cierre (con los despidos consiguientes). La presencia de la caja gallega en León, y ahora del banco con accionariado del venezolano Banesco, tiene una fuerte implantación en toda la provincia tras comprar en 1992 la Caja Rural de León, que llevaba en activo desde 1947.

Caja de ahorros

En el caso de la caja de ahorros local, la de mayor implantación en la provincia, las imposiciones de las autoridades económicas españolas y europeas para rescatar su insostenible situación económica llevan aparejado un drástico recorte del 30% de su estructura. Sin embargo, en el caso de la provincia, el cierre de sucursales de Banco Ceiss previsto es de 13, que permitirá que queden en funcionamiento otras 100. La entidad tendrá que deshacerse en total de unas 140 oficinas, la mayor parte de ellas fuera de su denominada «zona core», el territorio histórico. Madrid cerrará 40 oficinas para quedar con 66, y Valladolid perderá 18 de las que fueron sucursales de Caja España-Duero, hasta quedar con 98. El recorte será menor en el resto de las provincias, donde su presencia es importante pero sensiblemente más reducida.

En algunas de las localidades afectadas por los cierres también se ha tomado la decisión de mantener atención no permanente, abriendo sólo determinados días a la semana.

Otra de las antiguas cajas con mayores dificultades, Bankia, también ha optado por echar el cierre a una red de oficinas pequeña pero ambiciosa, que había desarrollado Caja Madrid. Tenía doce oficinas en la provincia, seis de ellas en la capital y cuatro en Ponferrada, además de una en Astorga y otra en La Bañeza, y sus centros de decisión. El recorte supone cerrar entre otras estructiras una oficina en la capital, dos en Ponferrada y las otras dos de la provincia. Más de 60 trabajadores se han visto afectados por la medida.

El resto del ajuste en las oficinas financieras se debe a la adecuación al nuevo modelo del conjunto de las entidades, tras la fuerte expansión vivida desde el inicio del nuevo siglo hasta antes de la crisis, y que en la Comunidad se centró especialmente en las provincias de León y Valladolid; pero sobre todo para definir un nuevo escenario sin cajas de ahorro tal y como las conocíamos hasta hace poco. El fin en los años 90 de la prohibición a las cajas de limitarse a sus ámbitos territoriales históricos desató un afán expansivo que en el caso de Caja España (surgida en 1990 de la fusión de cinco cajas autonómicas) le llevó a intentar tener presencia en el mayor número de provincias posible, con especial interés en Madrid pero llevando a cabo incluso alguna aventura internacional.

Proceso contrario

El proceso contrario también se produjo: las cajas de otras zonas desembarcaron en el mercado leonés, con más fuerza la gallega y en algunas zonas la asturiana, además de la que sería Caja Duero y más tarde se uniría con la propia Caja España. La catalana La Caixa es una de las que ha tenido una presencia más fuerte en este sentido.

En el caso de los bancos, los grandes grupos nacionales son los que tienen una mayor presencia en las principales localidades de la provincia, especialmente después de que desde los años 80 se desarrollara un proceso de fuerte concentración empresarial que terminó acabando con las entidades más pequeñas, y al que entonces fueron más bien ajenas las cajas.

Por lo que se refiere a las cooperatias de crédito, en los últimos años más o menos han mantenido su presencia en la provincia, con una media de unas 25 iniciativas en activo.

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