Los lunes negros de Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero presenta su libro ‘El dilema’, ante la máxima expectación mediática en la que revive su repetido no al rescate a Merkel y las tensiones de la crisis financiera global.

Rodríguez Zapatero presentó ayer ‘El dilema’.
«Lunes negros como el carbón de mi tierra». Y antes, la calma tensa de los fines de semana. «Calma, porque los mercados estaban cerrados». «Tensa, porque el lunes acabaría llegando». Así describe y fueron los días de José Luis Rodríguez Zapatero cuando la tormenta perfecta de la crisis ya campaba a sus anchas por la eurozona pobre, la del Sur. Y, a todo esto, un presidente del Gobierno, en este caso España, al que se le escurría entre los dedos el Estado del Bienestar. Todo está en el libro que el político leonés presenta estos días y en el que intenta contar qué pasó.
A Zapatero le salían las cuentas mientras la crisis lo perseguía. Era su propio thriller en el que, casi como una redundancia, venía a decir que no vio la crisis porque no se veía. Y el expresidente quiere contarlo ahora, porque dice que es un compromiso que adquirió con los ciudadanos y que empezó a pergeñar cuatro o cinco meses después de dejar el cargo.
Así que Rodríguez Zapatero ha cumplido y la película tiene tirón. El propio exlíder socialista lo confirmó ayer ante los medios, en una masiva rueda de prensa matinal en la Casa de América en Madrid, en donde ofreció esa imagen ZP en la que prima lo que él llama el respeto, la responsabilidad, el talante... Y, por lo que dijo ayer, si no hay agrias polémicas ni descalificaciones, salvo de las que fue testigo, en el libro tampoco hay mucho de reproche íntimo, o de gobierno, aunque eso sí, él dice que «hay la reflexión y la autocrítica en el retraso en la utilización de la palabra crisis».
Delgado, de traje y corbata, más vestido de ex presidente que de estrella de Planeta, el político leonés confirmó que el libro pretende ser su memoria de gobierno con la economía como único guión. Memorias económicas que, todo hay que decirlo, aborda con la responsabilidad y seriedad antes citadas, y muy alejado del show que suele entrañar cualquier presentación de un libro que aspira a best seller.
Rodríguez Zapatero habló de ese instante en el que renuncia a sus principios y en cambio anuncia los recortes más graves de la democracia como un momento crucial. Y mientras lo contaba mostraba en su cara tanto la crudeza de ese martes como la resignación de quien toma medidas sin remedio: «Y todo había que decidirlo en horas. Sin tiempo», señalaba con intensidad.
Homólogos
Sí resultó llamativo que, mientras anteponía en sus intervenciones la mesura como responsabilidad de quien fue presidente del Gobierno de España, destacara cómo se revolvían sus homólogos griegos e italianos ante las acometidas del Norte. Si los italianos se negaron a pedir un rescate porque «conocemos mejores formas para suicidarnos», o el griego Papandreu llegó a exaltarse ante las exigencias del eurogrupo, Zapatero contó ayer que «le dije tres veces que no a Merkel», y en otro momento en el que las balas disparaban a Italia: «Obama me preguntó que si tenía algo que decir y yo le dije que no», narró.
Para interpretaciones libres, tal vez la suya, queda sobre la mesa que tal vez logró el mal menor. Y sí su certeza de que «los gobiernos actuales están limitados en la imparable globalización económica».