Diario de León

Patrulla alimentaria en Filipinas

Dos guardias civiles leoneses viajan mañana a la zona devastada por el tifón con 25 toneladas de legumbres y 5.000 botellas de agua en una misión de AUGC y una. . ONG .

Javier Benéitez, ayer en Santa María del Páramo, donde reside.

Javier Benéitez, ayer en Santa María del Páramo, donde reside.

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asun g. puente | redacción
León

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Dos agentes de la Benemérita de León integran una misión humanitaria que parte mañana con destino a Filipinas. No viajan solos, llevan un cargamento de víveres y plantas potabilizadoras de agua, en una expedición integrada por voluntarios de la ONG el Punto de Recogida y la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC). Despega a las 14.00 horas desde Madrid con destino a Tacloban, la zona cero de la devastación del mortífero tifón Yolanda, que asoló esta población y su entorno y cambió para siempre su paisaje el pasado 11 de noviembre.

Son Javier Benéitez (guardia en el cuartel de La Bañeza) y Francisco Sánchez (agente del Seprona de Veguellina de Órbigo). Allí gestionarán el reparto de las cerca de veinticinco toneladas de legumbres envasadas listas para el consumo donadas por las empresas de la provincia Legumbres Luengo y La Auténtica y las 5.000 botellas de agua aportadas por Aguas de León.

Para Javier, secretario de Relaciones Institucionales de la AUGC provincial, se trata de su segunda misión internacional solidaria después de participar en 2010 en un viaje solidario a Haití con las mismas organizaciones. En aquella ocasión llevó veinticuatro toneladas de legumbres Luengo, medicinas y material escolar.

«Nuestro lema consiste en llevar la ayuda al necesitado en mano», explica. Con el viaje a este país del caribe, la Asociación Unificada de Guardias Civiles en León se sumó a estas misiones, que la organización comenzó en Kosovo en 2003. «Te cuentan los problemas de los niños que se quedan sin nadie en la calle y pienso que tengo que ir a ayudar». Otra de sus misiones en Filipinas, además de repartir los víveres de toda la expedición (integrada por agentes de otros puntos del país y voluntarios de la ONG) será la de conseguir que al menos 90 de los 1.600 niños sin familia que existen vagando por la calle en Basey puedan albergarse en pisos en Manila.

«Las fotos que nos envían desde la zona del tifón son desoladoras, todo está arrasado es como si hubieran arrojado un cubo de agua en un castillo de arena», precisa Benéitez, de 39 años.

Su compañero leonés en la misión, que estará en marcha hasta el día 22, cuenta también que dedicarán su estancia allí además a reconstruir y acondicionar un orfanato en Basey que quedó prácticamente devastado. Francisco Sánchez, de 45 años y secretario de Formación de la AUGC León, es la primera vez que participa en una misión internacional. «Iba a ir a Haití y justo me rompí la mano, me dio mucha pena y ahora decidí que tenía que ir a Filipinas». Entre sus razones: espíritu solidario e implicación.

«Vas mentalizado, te pones en lo peor; nos han mandado fotos y la situación es de devastación». Su familia (mujer y dos hijos) le apoya y le pide que «vaya con la mente despejada y vuelva». Allí está seguro que aprenderá a valorar más las cosas. Y su compañero Javier aún recuerda la sonrisa de los haitianos a pesar de haberlo perdido todo.

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