Diario de León

La década negra de San Cayetano

Agustín Molleda presenta hoy su libro ‘E-83 San Cayetano’ en el Ateneo Varillas.

Agustín Molleda frente a San Cayetano.

Agustín Molleda frente a San Cayetano.

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ana gaitero | león
León

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«Mi libro forma parte de la memoria histórica de este país. Estamos rescatando la memoria de la Guerra Civil, de los niños robados, de los adoptados y falta aún la memoria de los niños maltratados, los que estuvimos en San Cayetano y sufrimos la década de terror de los Terciarios Capuchinos», afirma Agustín Molleda, autor del libro E-83 San Cayetano que hoy se presenta en León en el Ateneo Varillas a las 20.00 horas.

Una crónica negra por la que desfilan malos tratos y pederastia en clave de ficción, a partir de hechos reales, junto a la frustración de un hombre que, en el final de sus días, decide confesar a un periodista los hechos sucedidos entre la década de 1955 y 1965 en el hospicio San Cayetano de León.

E-83, hijo de madre soltera, fue abandonado en el torno aunque, andando el tiempo y ya de adulto, descubrió sus orígenes en el pueblo de Bercianos de Real Camino. Es la historia de Agustín Molleda convertida en novela y de unos años que fueron cruciales para su destino.

Tenía siete años cuando pasó de las manos de las monjas, las hijas de la Caridad, en el viejo hospicio de San Francisco, a la disciplina de cinto y correas de los Terciarios Capuchinos, una orden religiosa especializada en reformatorios que aterrizó en la Ciudad Residencial San Cayetano de la mano de la Diputación provincial en 1955, cuando se abrieron las puertas de este nuevo centro.

Los niños de la edad de Agustín Molleda llegaron a la Crisc una mañana de agosto, en el autobús del señor Pidio, cuenta la novela. Antes de entrar en el pabellón San José ya probaron las bofetadas que se iban a convertir en el pan de cada día del trato de los amigonianos, cuenta E-83 en la novela a un periodista leonés que recoge su confesión en un bar.

Agustín Molleda escoge como alter ego de sus memorias al profesional que le hubiera gustado ser y que, está convencido, le impidieron ser los Terciarios. «No me dejaron salir a estudiar al instituto porque era feo y dijeron que daba mala imagen», explica.

Molleda asegura que «no me mueve afán de venganza, me mueve el afán de que se sepa lo que allí ocurrió, de las palizas que nos daban, las humillaciones y el uso que hacían de nuestros cuerpos, de unos más que de otros, porque a mí no me tocaron, tal vez porque era feo», apunta.

La crónica negra de aquel «almacén de tristeza», en la novela, y la pesadilla, para los niños, termina en 1965 cuando un buen día los Terciarios abandonaron el centro. «Estuvimos solos varios días, volaban las sillas, hasta que llegaron los Jesuitas». Ese día empezó una nueva vida para E-83. Agustín Molleda promete que habrá segunda parte.

Lugar: Ateneo Varillas. Calle Varillas, 3 1º.

Hora: 20.00.

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