| san andrés del rabanedo |
La retirada de farolas suscita quejas de los vecinos de las calles afectadas
El Ayuntamiento dice que la medida evita contaminación lumínica y ahorra costes.
La retirada de farolas que comenzó a efectuar ayer el Ayuntamiento de San Andrés del Rabanedo en varias calles del municipio ha enfadado a parte de sus vecinos, que no quieren quedarse «a media luz», según asegura un ciudadano de Ruiseñor. Los habitantes que desconocen que la supresión de farolas se realiza por incumplir la normativa en materia de contaminación lumínica, según la auditoría energética que está realizando la Concejalía de Medio Ambiente, se llevaron «un susto», reconocen, al ver cómo los operarios extraían toda una hilera de luminarias en ese vial.
Muchas de las quejas han llegado hasta el propio Ayuntamiento, quien explica que «existe una saturación de elementos en muchos lugares del municipio que suponen una factura muy elevada para las arcas municipales». Así lo estima la adjudicataria del mantenimiento del alumbrado público, junto con el ingeniero técnico municipal responsable del contrato de gestión energética, que han ‘barrido’ las calles de San Andrés para seleccionar las farolas sobrantes.
Durante esta semana las calles en las que se retirarán las farolas son Ruiseñor, Las Hilanderas, Las Meninas y Párroco Gregorio Boñar. Otras vías afectadas por el exceso de iluminación del alumbrado público son Daoiz y Velarde y Peregrinos, ubicadas en Trobajo del Camino; Vía Augusta y Explanada, en el entorno de la carretera de Caboalles; y La Molinera, en el barrio La Sal.
El número de tramos en que se retirarán farolas «podría incrementarse, ya que el estudio energético aún no ha concluido. En cada una de ellas los técnicos comprueban la situación de las farolas así como su distancia y hacia dónde emiten la luz», aseguran.
En el caso de que superen los ratios marcados por la normativa, proceden a desconectar estos dispositivos y luego a retirarlos. El equipo de gobierno señala que existen calles con apenas 30 metros y 11 farolas; otras con iluminación a ambos lados de una calle a escasa distancia; luminarias colocadas a menos de 10 metros unas de otras, en lugares con escaso tránsito, en zonas sin viviendas o incluso en pasadizos de urbanizaciones, otras que iluminan patios de los chalés y algunas que nunca han funcionado. Además del ahorro en la factura de electricidad, los elementos que se retiren servirán de repuesto o para instalarse en otras calles con iluminación deficiente.