ECONOMÍA
León copa el 15,2% de las cooperativas de la Comunidad
El sector resiste la crisis y sólo perdió en la provincia dos empresas en 2013

Vendimia para la cooperativa vitivinícola de Cacabelos, en la comarca del Bierzo
El registro de cooperativas de Castilla y León tenía inscritas 2.083 de estas empresas de la economía social a finales de 2013, apenas diez menos que en el cierre de 2012, en uno de los peores años de la recesión económica, cuando la Comunidad vio desaparecer 1.776 actividades cotizantes en la Seguridad Social. En el caso de León, suma 316, el 15,2% de las cooperativas de la autonomía, ocupando tras Salamanca el segundo lugar.
En relación al año 2008, la Comunidad perdió 22 cooperativas, cuando en el periodo dejaron su actividad más de 10.000 empresas. Además, el sector ha iniciado el año 2014 con avances, ya que en el mes de febrero, había registradas 2086 cooperativas, tres más que en el cierre de 2013.
Además, los datos que maneja el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, también constatan que se han seguido generando nuevos proyectos cooperativos en los últimos años a pesar de la falta de dinamismo económico.
En concreto, si en 2007 se contabilizaron 111 más, en 2008 se crearon 49, un total de 51 al año siguiente y 52 en 2010, para bajar a 38 en 2011, subir a 68 en 2012 y cerrar el año pasado con 75 nuevas, más que en todos los años del periodo recesivo, a pesar de ser uno de los más nefastos, lo que demuestra el carácter de «refugio» de estas actividades para muchos trabajadores.
El director general de Economía Social y Autónomos, Carlos Teresa Heredia, destacó a Ical, que las cooperativas de la Comunidad «se mantienen prácticamente estables en número pese a ser éste un periodo de dificultad económica».
Teresa precisó que las cooperativas también han logrado mantener el empleo el año pasado, con unas 17.800 personas empleadas (en 2011 la Junta afirmaba que daban trabajo a 18.200), y situó su facturación en alrededor de 3.000 millones (3.300 millones hace dos años).
Carlos Teresa destacó que se puede hablar de mantenimiento de las cifras de contratación de las cooperativas de la Comunidad, algo lógico, dijo, cuando «un 75 por ciento de sus trabajadores son indefinidos».
Aún así asumió que se ha producido destrucción de empleo, pero, en todo caso, «ha sido entre seis y ocho puntos inferior a la del sistema productivo ordinario». «Diría que prácticamente no ha habido una destrucción significativa», concluyó. Teresa expuso que con estos datos en la mano, «el mensaje es que la fórmula cooperativa, quizá por su propia naturaleza, ha permitido que a lo largo de la crisis se haya mantenido su importancia dentro del tejido empresarial de Castilla y León».
Mejor adaptación
Este responsable incidió en que estas empresas se mantienen «por su naturaleza», ya que dependen de sus socios para desarrollar su actividad de forma democrática, y adoptan en común las decisiones estratégicas, «lo que permite su mantenimiento y funcionamiento, porque se adaptan mejor a las circunstancias puntuales».
Teresa constató también que las cooperativas en Castilla y León tienen otro «aspecto importante, que es su vinculación directa al territorio, lo que contribuye a su capacidad de resistencia».
«No existen los fenómenos de deslocalización de estas empresas, que tienen un relevancia especial en Castilla y León, porque se adaptan a un territorio de gran dimensión y con gran dispersión poblacional muy bien», añadió. En relación a las agrarias, reseñó que aúnan las posibilidades económicas que ofrece el mundo rural con el empleo, de ahí su importancia. Están iniciando las conversaciones con el sector para modificar la ley autonómica que regula el sector de la cooperativas.