EL Central Park Leonés
El Monte San Isidro y La Candamia se convierten, a falta de playa, en grandes pulmones verdes de ocio y descanso durante el verano. Dos parajes naturales acostumbrados a recibir cientos de personas que huyen por unas horas del mundanal ruido que provoca el centro urbano.
Tanto La Candamia como el Monte San Isidro acogen paisajes de ocio pocas veces vistos dentro de una ciudad. En ellos, diariamente se reúnen personas de todas las edades y diversas aficiones, sobre todo en verano, para aprovechar las jornadas de sol y calo
En León, el Parque de La Candamia y el Parque Natural del Monte San Isidro son paisajes atípicos dentro de la urbe tradicional. Lugares de uso recreativo y deportivo que, por su ubicación en el área periurbana de la localidad, facilitan el acceso a todos sus públicos. El paso de estar rodeado de edificios, gente, humo, coches y calzadas a estar entre pinos, chopos, encinas, robles, monte bajo o tierras de cultivo se encuentra a unos pocos minutos en coche y a algunos más en bicicleta o a pie.
Sin embargo, su utilidad no se reserva a la época actual. En tiempos del Imperio Romano, cuando León aún era la Legio VII, estos emplazamientos ya adquirían un uso como área de recreo y cultural. En La Candamia, por ejemplo, se encontraba el santuario del Dios Júpiter Candamo, del que posteriormente adoptó su nombre.
Ambas son áreas de interés biológico local donde disfrutan personas de todas las partes de la provincia, sobre todo de las localidades más cercanas como Carbajal de la Legua en el caso del Monte San Isidro o Villaquilambre en el de La Candamia. Su dotación con servicios de bar-cafetería, bancos y mesas, material de juego para los niños, puntos de agua potable, zona de parking y un amplio circuito deportivo conforman una variedad de actividades que fomenta el turismo y permite que en ellos se pueda encontrar un sinfín de perfiles y preferencias de todos los ámbitos.
Pero para conocer el alcance real de ambos parques es necesario hacer hincapié en cada uno de ellos por separado. Obviamente el factor común es la naturaleza siendo en los dos su mayor cualidad. Estos parajes, sin embargo, albergan características propias, lo que hace que su reclamo sea aún mayor.
Vamos a comenzar con el parque de La Candamia. Pongámonos en situación. 110.000 metros cuadrados de verde inundan la zona del parque de recreo y 470.000 en total conforman uno de los paisajes más impresionantes de la provincia. Desde que sale el sol hasta que se pone hay personas aprovechando su hierba, sus árboles y sus rutas.
Aunque a primera vista puede parecer que solamente la gente joven es la que disfruta de sus virtudes, también el público familiar acude habitualmente al parque para celebrar cumpleaños con los más pequeños o simplemente para pasar un día de verano con los allegados. Cada persona es un mundo y por ello nos encontramos con diferentes aficiones o preferencias por parte de los usuarios que suelen acudir al recinto.
El lugar no deja indiferente a nadie, de hecho, un turista llegado desde Barcelona y que poco a poco va conociendo la localidad, dice que «es un privilegio para León y para cualquier ciudad tener una zona con tanta variedad biológica tan cerca del centro urbano; salir de trabajar y venir hasta aquí tiene que ser una pasada».
«Hasta te puedes bañar en el Torío», afirman algunos valientes. El río abarca en su totalidad el largo del área de recreo existiendo zonas donde es posible el baño. Pasear con el perro, realizar deportes, estar con los amigos, con la familia, comer… son actividades que saltan a la vista cuando se entra en el parque, pero también existen otras menos visibles a priori, pero con mucho impacto en la población, como son los huertos de ocio. Por todas estas razones el parque de La Candamia es un enclave de encuentro leonés donde se reúnen cientos de personas cada día durante el periodo estival, convirtiéndose en uno de los emblemas sociales y culturales de la ciudad.
El Monte San Isidro
Si es un orgullo tener a nuestro alcance un espacio verde de ocio como La Candamia, no se queda atrás el Parque Público del Monte San Isidro. Situado a 1,5 kilómetros de Carbajal de la Legua y a unos 4 de León, cuenta con 22 hectáreas que conforman el Parque Público. Aunque el Monte San Isidro abarca en su totalidad 139 hectáreas de bosque. Se ha convertido también en uno de los emblemas del verano leonés.
Y es que, si algo tiene el Monte San Isidro es una diversidad biológica excepcional que contribuye a crear un reclamo del ocio, la naturaleza y el deporte. Al año lo visitan unas 40.000 personas convirtiéndolo en uno de los emplazamientos más atractivos de la zona turísticamente.
Aunque su afluencia de público es menor que la del Parque de La Candamia, debido a razones sobre todo de distancia, cada día se crea un ambiente veraniego entre sus chopos y encinas.
Para la gente de los alrededores, sobre todo la zona de Carbajal de la Legua, el parque es un lugar de culto para acudir a hacer deporte al aire libre. Sobre todo para los denominados ‘runners’, que salen a correr de forma habitual por los parajes.
No hace mucho que se han habilitado nuevas zonas dentro del parque para el acceso de los ciudadanos. Esto incluye la creación de más mesas, papeleras, bancos y vallas cinegéticas. El nuevo espacio dispondrá de 86,6 hectáreas aunque catorce de ellas no serán accesibles para el público ya que son tres espacios delimitados por su riqueza micológica, por su variedad de encinas, de robles y porque ahí se encuentran los depósitos de agua de San Cayetano.
En León la palabra verano, queda ligada cada vez con más fuerza a los parques de La Candamia y el Monte San Isidro. Paisajes únicos que crean una variedad biológica amplísima dentro de toda la provincia y que con el paso del tiempo van ganando más adeptos a disfrutar de la naturaleza para pasar las vacaciones de verano como se desee, tumbados en la hierba o haciendo deporte, pero siempre al aire libre y, por supuesto, desconectando de la rutina.
«Central Park es el pulmón de New York; La Candamia y el Monte San Isidro son el de León».
Jorge franco Matilla
@leonalsol