«Sara vino de tu barriga, pero yo vine de tu corazón»
Carmen y Óscar son padres de una niña biológica y otra adoptada en China

Óscar y Carmen con sus hijas Sara y Nora Jun
Nora sabe de dónde viene, pero vive una niñez sin diferencias a la de su hermana. Dice: «Mamá, Sara tiee tus ojos, pero yo tu sonrisa; y Sara vino de la barriga pero yo de tu corazón. Y ¿qué es más importante, una barriga o un corazón?». Nora llegó a la vida de Carmen y Óscar el 26 de junio de 2007, aunque «el embarazo había comenzado cuatro años antes. La idea supongo que vivía en mi desde que tengo uso de razón», comenta su madre.
Los primeros pasos para adoptar comenzaron apuntándose en las listas nacional y de la India, la primera con siete años de espera y la segunda llena de incertidumbre. La adopción de una niña china en ocho meses por parte de unos amigos les animó a cambiar el origen.
«Empezó un largo proceso con interminables momentos de espera, un año de entrevistas para la idoneidad, la documentacion,...» Carmen se quedó embarazada cuando esperaban la llamada de China, y tuvieron que esperar un año desde el nacimiento de su hija natural, Sara, para recuperar el proceso. «Las cosas se habían complicado pero no desesperamos. Tuvimos que sperar más de dos internables años por Nora».
En mayo de 2007 les llegó «la esperada llamada», y los preparativos de un viaje que fue uno de los grandes gastos del proceso. Fueron los tres, la pequeña Sara con sólo tres años. «Los nervios fueron similares al parto de Sara. Con 16 meses y sin maleta vino a nuestras vidas, con la carita de porcelana y una expresión de miedo. Jamás había visto seres que no fueran asiáticos, ni hombres, coches, perros,... Ni comida. Iba de susto en susto».
Al tercer día «nos regaló su primera sonrisa, y al cuarto jugaba con su hermana a carcajadas. No ha parado de reir desde entonces». Carmen reconoce que fueron «unos padres flojos. Nos decían que no le diéramos mucho de comer, pero no pudimos pararla, quería todo. Al sexto día ya me llamaba mamá». Hoy «mis dos hijas son felices. El futuro que les espera es incierto, pero no dependerá de sus diferentes orígenes».