Paliativos en la León-Benavente
El tramo leonés de la A-66 recibe medidas de choque para frenar el deterioro del firme después de una década de la entrada en servicio de la autovía

Aspecto que presenta el firme de la A-66 tras la intervención de las obras de mantenimiento
Las quejas por el mal estado de la A-66 tienen una respuesta en forma de arreglos. Medidas de choque en el tramo leonés de la autovía ruta de la plata, para mitigar los efectos que tras una década de uso repercuten en el estado del firme. Los defectos que se atacan se hicieron evidentes tras el periodo invernal, que terminó por convertir en impracticable para el tráfico algunos tramos de esta vía. Los trabajos de reparación permitirán mejorar de forma ostensible el estado del firme, así como permitir una conducción más cómoda para los usuarios de esta infraestructura, una de las que mayor tráfico tiene entre las de alta capacidad de la provincia y que en época estival incrementa de forma notable su aforo.
Además de completar la reforma de la capa de rodadura de forma alterna a lo largo del trayecto, especialmente en el trecho más al sur de este tramo leonés, los trabajos en la A-66 se han dedicado en las últimas jornadas a frenar el avance de las grietas en la capa de rodadura que contribuían al deterioro del firme de la autovía. Por eso se ha mitigado la progresión de las fisuras a través de un sistema de inyección de alquitrán que contrarresta y corrige los desperfectos del aglomerado.
La extensión de las obras acometidas alcanza a amplios tramos de la traza de la autovía León-Benavente en la provincia leonesa; la pasada semana llegó a contar algunos días con obras en una treintena de kilómetros, tramos en los que fue preciso encauzar el tráfico por un solo carril, circunstancia que incidió en la densidad de la circulación por la zona. El avance de las obras de arreglo a lo largo de la autovía dejan ver ya parte del recorrido salpicado de los hilos de brea que sellan las hendiduras del firme empleados para evitar que el asfalto se vuelva peligroso para los usuarios.
Desgaste
Las quejas por el estado de la autovía León Benavente se habían generalizado en los últimos meses, ante la inconsistencia del asfalto plagado de baches, fisuras y hundimientos en algunos tramos en el carril interior, donde eran obstáculos para una conducción segura.
Actuaciones similares se demandan ya para otra vía que transcurre paralela a la A-66; la N-630, es hoy foco de polémica por el estado que ofrece en varios tramos de firme. Con un aforo mermado en los últimos años tras la entrada en servicio de la autovía, la carretera que comunica la ciudad con el sur de la provincia es usada habitualmente en trayectos cortos entre las localidades de la zona. Cada vez son más las voces que claman soluciones inmediatas para atenuar el desgaste del asfalto.