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POLÍTICA

«UPyD era una pyme que se ha convertido en multinacional»

Francisco Sosa Wagner, ex portavoz del partido en el Parlamento Europeo, dice que disfruta de su "libertad recuperada"

Francisco Sosa Wagner ayer en León

Francisco Sosa Wagner ayer en León

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Francisco Sosa Wagner, anterior portavoz de UPyD en el Parlamento Europeo, afirmó anoche que UPyD era hasta hace poco «una pyme» pero que a raíz de su acceso al Parlamento Europeo «se ha convertido en una multinacional».

Invitado anoche a la tertulia El Filandón, que organizan La 8 en León y Diario de León se manifestó «encantado, disfrutando de mi libertad recuperada». Lo dijo en referencia a su dimisión como parlamentario europeo y miembro del partido, a raíz de las críticas recibidas por proponer un pacto con Ciudadanos.

«Quiero aclarar que el cargo de jefe de la delegación de UPyD en el Parlamento Europeo no es un cargo retribuido y que fui cabeza de lista a las elecciones europeas porque gané las primarias a cuarenta y tantos candidatos con diez de ellos haciendo campaña. El cese es manifiestamente ilegal y de carácter anti jurídico. Podría haber acudido a la justicia y me habría dado la razón, pero no tenía sentido. Por eso convoqué la rueda de prensa en la que lo expliqué todo y después me fui».

Explicó Sosa Wagner que su sustituta (Maite Pagazaurtundúa) es una persona «puesta a dedo por el partido, que es muy conocida en la lucha contra el terrorismo pero que no tiene la experiencia que y o tengo tras cinco años en el Parlamento».

La propuesta de un pacto con Ciudadanos de cara a las próximas elecciones «porque entre las dos fuerzas sumábamos 1.600.000 votos en las europeas, muchos más que Podemos» acabó desatando tal guerra de críticas en su partido que finalmente le ha costado el cargo. «El error político fundamental es no hacer esa oferta moderada a la ciudadanía. Rosa Díez me acusa a mí de no haber usado los cauces internos del partido, algo similar a lo que le pasó a ella en el PSOE».

Contradicción...

Curiosamente, pese a las críticas, los contactos con la formación de Albert Rivera se produjeron a continuación: «Resulta que lo que yo proponía es lo que se ha hecho. Ha tenido menos repercusión en los medios y no se ha desatado el lío padre ni ha habido insultos personales ni profesionales como los que yo he recibido, pero se han reunido». Entiende que salvo en la fase final de esta legislatura «no ha habido grandes problemas. Yo llegué como eurodiputado de a pie, en unas condiciones muy adversas, como representante de un partido pequeñito y terminé la legislatura sentado en la Conferencia de Presidentes de Grupos Políticos, con voz pero sin voto. Fue en esta legislatura cuando la dirección del partido no entendió la autonomía de un eurodiputado, porque están acostumbrados a dirigir a los concejales y alcaldes».

«UPyD era una pyme y a partir de entrar en el Parlamento Europeo se ha convertido en una multinacional. Está en un grupo en el que hay cinco presidentes de gobierno y los compromisos que se adquieren son muy diferentes. Formar parte de la familia liberal europea implica perder una parte de la soberanía y el partido no se ha enterado de eso. Pretende seguir dando instrucciones a los diputados europeos sin saber que hay compromisos adquiridos a nivel europeo».

Considera importantes las elecciones catalanas «posiblemente en enero, por lo que me dicen mis amigos de allí» para que se aclare el panorama «pero UPyD no debería presentarse, simplemente debería ser un apoyo a Ciudadanos».

... y contrasentido

Preguntado por el contrasentido de que las excelencias del partido hayan desaparecido de repente y de que toda la tormenta se deba simplemente a un artículo periodístico, Sosa se confesó: «Sé que con anterioridad a lo mío ha habido tensiones y lo demuestra la existencia de comisiones gestoras en algunos sitios. Que ha habido problemas y yo tenía noticia de esos problemas es cierto», reconoció. «Pero lo que no podía imaginar es que al día siguiente del artículo me iban a llamar mezquino desde las filas de mi propio partido».

La compleja situación política provoca «que el ciudadano tenga muchas dudas. Hay una enfermedad que es la corrupción, otra el enchufismo y otra la pérdida de confianza en la clase política y el problema es que no hay médicos que curen eso. El Poder Judicial está actuando y muy bien, haciendo lo que puede, pero tiene unas limitaciones», según el anterior portavoz del partido.

Los partidos políticos difícilmente son los instrumentos de participación del ciudadano. Son las desorganizaciones más logradas que existen y cuando hacen algo bien es por casualidad, porque lo normal es que salga un churro. Y va siendo hora de quitarse la careta de los partidos como representación popular. La ciudadanía no los respeta y eso se lo han ganado a pulso».

Lamentó que las estructuras políticas sean herederas de iniciativas del siglo XIX «y hay que quitarles las manos de lo que no sea la representación en los parlamentos. No pueden estar en el Tribunal Constitucional, en el Consejo General del Poder Judicial, en el Mercado de Valores, de la Comisión de la Competencia. En todo».

No descarta Sosa Wagner una revuelta social: «Nunca se sabe cuándo se producen. No me extrañaría nada. Los dos países que sigo más de cerca son Alemania y Francia y los franceses han votado de tal forma que tienen 23 diputados de extrema derecha. Eso es el País de la Ilustración y el país que inventó la jurisdicción contencioso-administrativa».

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