convención del pp
Rajoy ignora al PSOE y carga contra Podemos en el inicio de la precampaña
El presidente advierte contra los que pretenden robar «el derecho al optimismo».

Rajoy durante una de sus intervenciones en la convención.
El bipartidismo de PP y PSOE ha llegado a su fin. Al menos en las encuestas. Los populares ya no identifican a Pedro Sánchez como su adversario político. Su contrincante está en otro lugar, fuera de las Cortes, y se llama Pablo Iglesias. Se puede llegar a esta conclusión desentrañando los sondeos, también los internos del PP que aúpan a Podemos hasta la segunda posición, pero también escuchando a los dirigentes del partido de Mariano Rajoy.
La dirección del PP llama a convocar «asambleas» y, en la convención nacional los participantes cogen el micrófono para presentarse como «casta», sí, pero de electricistas, agricultores o administrativos. Podemos aparece en todas las intervenciones, incluso en las del presidente del Gobierno, que aunque prefiere no nombrar a la formación que ha revolucionado el panorama político, carga sus palabras de intenciones. Mariano Rajoy reprocha a Pablo Iglesias querer cambiar un sistema que le garantiza un espacio en el Parlamento Europeo y a su compañero, Íñigo Errejón, cobrar 1.800 euros al mes por una beca que le permite no asistir a la Universidad. «Os pido una cosa -advirtió ante los miembros de Nuevas Generaciones del PP-, hablad bien de España porque este es un gran país aun en momentos difíciles y hay gente que nos quiere negar el derecho al optimismo y la esperanza».
La dirección del PP se sumó al hilo argumental y reconoció a los enemigos a batir. Independentistas y ‘podemistas’. El vicesecretario Esteban González Pons situó a su partido ante un reto de altura en 2015. «Vamos a unas elecciones ideológicas en las que vamos a tener que optar entre España o Venezuela, entre seguir juntos o divorciarnos, entre libertad sin ira o ira sin libertad». Además, reclamó no ponérselo fácil a los «extremistas» que utilizan como excusa a los corruptos para «enmendar la totalidad de la democracia y liquidarla», y pronosticó: «Los que ahora hacen política y no tienen poder, cuando lo tengan, si llegan a tenerlo, estarán expuestos a la corrupción como lo hemos estado todos los demás».
Carlos Floriano se ha metido también con Podemos, pero además ha echado mano de las estrategias del nuevo partido para pedir a los suyos pelear el voto. Y es que el vicesecretario de Organización del PP ha urgido a los populares a hacer asambleas en los barrios y pueblos y a ir casa por casa para recuperar a los tradicionales votantes del partido que se han desencantado. Vamos, a entrar sin tregua, hasta la cocina.
Todo en un día en el que persistía la resaca del contundente discurso del ex presidente del Gobierno José María Aznar, quien el viernes apelaba a la centralidad del partido y conminaba a los populares a recuperar el terreno manteniendo las esencias del PP.
«Me llamo Javier Arenas, llevo veinticinco años en el PP y antes, ahora y mañana siempre estaré orgulloso de este partido», dijo el vicesecretario de Política Autonómica y Local reclamando así la identidad de los populares.