TRADICIONES LEONESAS
Empate sin goles, tablas, combate nulo
Ayuntamiento y Cabildo Isidoriano sólo se ponen de acuerdo para el saludo ritual en Las Cabezadas

La corporación municipal realiza una de las tres cabezadas con las que se pone fin al tradicional acto de San Isidoro
«Pero ¿por qué se van si no se han puesto de acuerdo?».
Lo preguntó un turista entrado en años. Y con aspecto de venir de bastante lejos. Dio rápido con el quid de la cuestión. ¿Tanta historia para nada?. Sí. Como todos los años.
Sabido es que Las Cabezadas no tienen misterio. «Con mucho esfuerzo le puedo ofrecer tablas, pero no más porque no lo merece», le dijo Javier Reyero, el concejal de Educación y Participación Ciudadana del Ayuntamiento de León a Pascual Díez, síndico del Cabildo de San Isidoro. Podía haberle propuesto un empate a cero o un combate nulo. Hubiera sido lo mismo. «No hay viento favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige», le replicó el representante isidoriano.
Las Cabezadas de 2015 tampoco resolvieron la diatriba que se plantea desde 1158. Ahí todavía León no era Cuna del Parlamentarismo pero ya andaban con el anteproyecto. Se obró un milagro en el reinado de Fernando II (las reliquias de San Isidoro se habían quedado atolladas durante una procesión a causa de una tormenta y de forma súbita cuatro niños deshicieron el entuerto) y en señal de agradecimiento, desde entonces cada año se entrega un cirio de una arroba bien cumplida y dos hachones de cera. Lo que no está claro es si el Consistorio lo hace por decisión libre o es obligatorio. Ni lo estará nunca.
«Los hombres de estilo son como los cirujanos, sus errores pueden matar», explicó Pascual Díez. «Lo que yo cuento es historia y lo suyo son historias», repuso el concejal. «Tiene usted tal pasión por las motos y la velocidad que no percibe bien la realidad», indicó el síndico isidoriano. «Ante tal falta de argumentos, lo de la pertinaz sequía es al final una pertinaz cabezonería», mantuvo Reyero. «El negocio que sólo da dinero es mal negocio», replicó el síndico.
Faltó chispa
Hubo años en los que el cruce dialéctico tuvo más chispa. A falta de ello, el representante de San Isidoro se descolgó con una reivindicación seria: «No puede ser que no haya una señal luminosa que indique a los turistas el acceso a la Cuna del Parlamentarismo. Y no estaría de más que de 12.00 a 14.00 se eliminara el bolardo que da acceso a la residencia, para que las personas con movilidad reducida tuvieran más facilidades». «El alcalde y yo tomamos nota», aseguró Reyero con la complacencia del regidor. «Tengamos la fiesta en paz».
Para el cierre quedó el intercambio de regalos. El Ayuntamiento entregó un bote de fabada al síndico por su afición a la buena comida, un almohadón para dormir la siesta y un chupete «para que no sigan llorando». Pascual Díez contestó con un cuadro del gallo de San Isidoro y un detalle para la esposa de Reyero.
En las casas de apuestas, se paga 45/1 el triunfo de cualquiera de las dos partes en Las Cabezadas del año que viene.
Pues eso.