Rubén tira de la escuela inclusiva
Solcom celebra la absolución de sus padres, lamenta que fueran sometidos a la «pena de banquillo» y presenta un decálogo para comprometer a los partidos.

Mª Mar Álvarez (Solcom), Alejandro Calleja, padre de Rubén y Juan Rodríguez, abogado.
«La sentencia absuelve pero no resuelve». Los padres de Rubén quedaron libres de culpa del delito de abandono, pero Rubén sigue sin colegio cuando está a punto de cumplir los 16 años. Miguel Ángel González Castañón, técnico de Educación y psicólogo de Rubén, resumió así la situación del niño con síndrome de Down y su familia tras la sentencia absolutoria del magistrado Lorenzo Álvarez de Toledo.
La asociación Solcom para la Solidaridad Comunitaria de las Personas con Diversidad Funcional recordó ayer en una rueda de prensa que el juicio fue «un día amargo y duro» para Alejandro Calleja y Lucía Loma, acusados por negarse a escolarizar a su hijo en un centro de educación especial y reclamar plaza en una escuela ordinaria.
«Fue un proceso de la sinrazón, una denuncia que nunca se debería haber puesto y cuyo resultado final demuestra que no somos padres antisistema ni criminales», afirmó María del Mar Álvarez, vocal de la junta directiva estatal de Solcom.
La historia no ha terminado. «¿Qué va a pasar con Rubén?», se pregunta. Sólo habrá final feliz cuando «Rubén vuelva a su colegio, del que nunca le deberían haber expulsado», exigió.
El letrado de Solcom, Juan Rodríguez Zapatero, subrayó que la sentencia del Juzgado de lo Penal 1 demuestra que «existe una insuficiente efectividad y garantía del derecho a la educación inclusiva».
Recalcó que la denuncia «nunca debió producirse porque Rubén no sólo fue discriminado en el ejercicio del derecho y fue objeto de malos tratos físicos y morales ante los que no actuó la fiscalía». Añadió que de no haber sido por «la instrucción de la Fiscalía General del Estado, la fiscalía de León no habría retirado la acusación» y lamentó que la familia fuera sometida a la «pena de banquillo»: «Fueron acusados por el fiscal, tuvieron que poner una fianza y sentarse en el banquillo».
Para el padre de Rubén, la sentencia es «satisfactoria» y avala su larga lucha por la inclusión educativa «preotegiendo y defendiendo al menor». Acusó al fiscal de menores de emprender una «denuncia falsa» y se queda con el buen sabor de boca de que «otros padres no sean perseguidos penalmente». Calleja recalcó que la administración también «queda tocada» y espera que la directora provincia de Educación, Emilia Villanueva, «nos responda a la carta que he registrado el 4 de mayo para plantear la escolarización de Rubén de cara al curso que viene».
La sentencia y su coincidencia con la campaña electoral ha impulsado a Solcom a redactar un décalogo porque «no está en el eje del debate público y la educación inclusiva debe entrar en las campañas políticas en lugar de convertirse en reallity shows y actuaciones histriónicas».