Manuel Martín Granizo fiscal de la sala penal del tribunal supremo
«A veces los jurados son más razonables que los jueces»
Nuevo miembro de la Fiscalía del Tribunal Supremo desde el pasado viernes, después de mediar la anterior aprobación del nombramiento en el Consejo de Ministros, hace balance de 24 años en la autonomía.

Manuel Martín-Granizo, fiscal del Tribunal Supremo.
Nacido el 23 de junio de 1955 en Valladolid, aunque es de arraigada familia leonesa, Martín-Granizo es Licenciado en Derecho e ingresó en 1982 en la Carrera Fiscal. Estuvo destinado en las Fiscalías de Barcelona y Palencia, de cuya Audiencia Provincial fue Fiscal Jefe desde 1991 hasta 2006, cuando fue nombrado Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL). Dos años después tomó posesión como Fiscal Superior de la autonomía, por mor de una nueva denominación surgida de la reforma en la organización del Ministerio Fiscal y que introdujo cambios en el organigrama a raíz de la entrada en vigor del nuevo Estatuto Orgánico, que Manuel Martín-Granizo señaló entonces que permitía «la descentralización, la adaptación al estado de las autonomías y la modernización».
—¿Qué se siente con su nombramiento?
—Es una gran alegría y un orgullo, aunque ahora se inicia una nueva etapa en la que voy a tener que adaptarme a una nueva forma de hacer las cosas.
—Estaba previsto para hace algunas semanas, aunque finalmente se adoptó la decisión el pasado viernes...
—Son trámites burocráticos que hay que seguir. La decisión estaba tomada y solamente había que llevarla a cabo. Estas cosas pasan a veces en estos asuntos. En realidad no tiene nada de particular.
—Han sido muchos años en la autonomía. ¿Va a echar de menos la tierra?
—Entre unas cosas y otras han sido 24 años en Castilla y León. Estuve quince en la fiscalía de Palencia y otros nueve más en la de Burgos. También he sido fiscal superior de Castilla y León y han sido unos años muy bonitos. Sólo el fiscal de Ávila es más veterano que yo en este momento. De todos modos, para una profesión como esta, el poso de la experiencia viene muy bien.
—¿Si tuviera que destacar un logro en todo este tiempo sería...?
—...pues posiblemente haber conformado un equipo fantástico con el que he trabajado muy a gusto. Empezamos a funcionar en el año 2008 y hubo opción de darle un nuevo estilo al trabajo del Ministerio Fiscal. Además se actuó con absoluto respeto al marco legal y la verdad es que lo más gratificante que se ha conseguido en este tiempo es hacer ese equipo. Hay nueve fiscales de cada una de las provincias más el fiscal de área de Ponferrada y debo decir que todos han sido realmente leales y me han inspirado mucha confianza. Era un reto contribuir a crear una organización de estas características.
—¿Y en el debe?
—Ahí me queda la carencia de medios, haber tenido un poco más de apoyo y luego también la especialización que a veces ha impedido contar con más conocimientos en profundidad sobre determinados temas. Sobre todo en las investigaciones económicas y políticas. Da la sensación de que a veces se ha llegado tarde y con poco conocimiento.
—¿Cuál va a ser su tarea?
—Básicamente intervenir en los recursos de casación. Eres un poco el único remedio contra los recursos de las audiencias provinciales en materia penal y si sale adelante la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. De alguna forma la sala va a asumir esa función y también un cierto protagonismo.
—¿Tenía conocimiento de la recusación contra el Magistrado designado para presidir el Tribunal del Jurado del caso Carrasco?
—Sí, por supuesto y estoy totalmente de acuerdo. La relación con todos los fiscales es buena y con el de León es especial. Tenía noticias y hemos trabajado un poco a la par. Es un tema importante y es obligación del fiscal transmitirme asuntos de esta envergadura.
—De por sí ya iba a ser un juicio complicado...
—Y más con un jurado popular, aunque también digo que a veces los jurados llegan a conclusiones más razonables que los profesionales. Los ciudadanos tienen perfecta capacidad para valorar intención y participación, aunque sean legos en derecho. La ley es muy complicada y tiene muchos recovecos. Tenemos datos de las nueve provincias sobre jurados y la verdad es que la mayoría han sido muy razonables.
—¿Se marca algún reto?
—Básicamente el de hacer las cosas bien. Tengo que aprender a hacer cosas en el menor tiempo posible y reconozco que con aprender tengo bastante. Trataré de aportar lo que pueda porque esto es como iniciarse en un nuevo oficio, es lo que le pasaría a cualquiera que cambiara de profesión.