La vuelta al mundo en sofá
El couchsurfing se ha convertido en una nueva forma de viajar en la que además de hospedarte de manera gratuita en casa de otras personas puedes conocer nuevas culturas desde otro punto de vista.
Como cada año llega el verano y con él las vacaciones. Cada vez son más las personas alrededor del globo que planean las suyas a través de couchsurfing. Los más puestos en inglés ya habrán deducido que se trata de surfear en sofás y no van desencaminados. Para aquellos a los que esto les suene a chino la explicación es sencilla. Se trata de una comunidad online de viajeros que prestan su sofá a personas que visitan la ciudad en la que viven. Pero no solo se trata de viajar más barato, sino de conocer lugares fuera del prisma tradicional del turista y encontrarse con gente interesante.
Esta nueva moda surgió allá por 1999 en la cabeza de Casey Fenton mientras planeaba una escapadita a Finlandia. En su afán de buscar alojamiento preguntó a más de 1.500 finlandeses si era posible hospedarse en sus casas y recibió 50 respuestas positivas. Fue en ese momento cuando una bombilla se iluminó en su mente y surgió esta nueva forma de viajar surfeando sofás.
Aunque es algo que está calando cada vez más en la vida de los más aventureros muchos todavía se muestran reticentes a quedarse en casa de desconocidos por miedo a lo que se puedan encontrar. «Dentro de la web tienes unos mecanismo que te ayudan a decidir. Por ejemplo los perfiles de la gente en los que encuentras una descripción de sus aficiones. Está claro que no vas a conectar con todo el mundo igual.
Además también aparecen las referencias que se van dejando y pueden ser positivas o negativas», asegura Antonio López, usuario de esta página. A pesar de lo temerario que pueda parecer a simple vista esto se trata casi de un ejercicio de confianza por las dos partes. Por un lado la persona que abre su casa y su vida y por otro la que se aloja que tiene que cambiar su mentalidad y adaptarse a una nueva cultura. «Mucha gente me ha preguntado si no me da miedo pero la verdad es que yo soy muy confiada. También es cierto que antes de decidir acoger a alguien hablo con ellos y compruebo que tengan buenas referencias. No creo que alguien venga desde Alemania? a robarme», comenta Isabel Bermejo que es fiel a esta práctica desde hace ya años.
Tan extendido está el couchsurfing que los leoneses no han tardado en apuntarse y vivir mil y una experiencias alrededor del mundo. Incluso en la capital de la provincia se ha creado un grupo, a través de la página web que todos ellos utilizan, para conocerse y salir de tapas por la ciudad. Todos los jueves justo enfrente de la Casa Botines estos jóvenes se dan cita a las nueve de la noche. Y así sin más comienzan a forjarse nuevas amistades surgidas de la forma más inesperada. Miguel Hernández ha sido tanto anfitrión como huésped. «Hemos recibido a una chica de Chicago, Niana, con la que seguimos manteniendo el contacto. Ahora viene a trabajar a León de profesora de inglés y la estamos ayudando a encontrar piso», afirma.
Estados Unidos, Japón, Irán e incluso Namibia. Esta nueva aventura te puede llevar a más de 80.000 destinos diferentes repartidos por 246 países distintos. Y en medio de toda esta vorágine se encuentra León que no se pierde ni una oportunidad de mostrar a todo el mundo sus maravillosos monumentos, de invitarlos a probar sus exquisitas tapas y que disfruten paseando por sus calles plagadas de historia.
Sandra alija