EL BALANCE DEL NUEVO GOBIERNO MUNICIPAL
El cuaderno de los 100 días
Silván cierra el primer tramo de gobierno marcado por los encuentros oficiales para desbloquear los proyectos parados . La oposición le reclama que pase a los hechos y le avisa de que «no ha dado solución a los problemas de la gente».

El alcalde, Antonio Silván, asegura que ha vivido los cien primeros días de su mandato «sin tregua» tanto en el ritmo de trabajo como en las críticas a su gestión al frente del Ayuntamiento de León.
El cuaderno «está repleto ya». El cuaderno lo ha llenado Antonio Silván durante los 100 primeros días de mandato, que se cumplen hoy, con lo que se encuentra con todas esas cosas que le han hecho ver «una ciudad totalmente distinta». «Salgo de casa y ya estoy viendo el paso de peatones, la luz, los chicles en el suelo... Mareo cuando llego al despacho porque llamo inmediatamente al concejal de turno», explica el político al que «todavía» le suena «un poco raro» que le llamen alcalde. «Pero me estoy acostumbrando», apostilla, casi sin respirar, como asegura que ha vivido estos meses «apasionantes e intensos» en los que ha descubierto que «la vida de la Alcaldía y del equipo de gobierno es ilimitada», ya que el límite «lo pone la capacidad de tiempo y la capacidad física». «Y sin magnitudes: da igual que se hable de una bombilla, de una inversión de 10 millones...», abunda. Una impresión en la que no coinciden los grupos de la oposición, que hablan de «tiempo perdido» y de «inacción generalizada», salvo Ciudadanos, que aprovecha para acercar la valoración al ascua de su gestión como muleta en las votaciones para sacar adelante los acuerdos.
Pero Silván insiste en que «se han vivido 100 días sin tregua». «No la ha habido ni por parte nuestra, porque hemos puesto el ritmo fuerte, ni desde fuera, porque algunos desde el principio han empezado con las críticas que en muchos casos suponen una forma de demagogia». Por encima de estos ataques, que le molestan sin que pueda disimularlo, el alcalde cita su agenda como muestra de actividad. «He tenido todas las puertas abiertas. Han sido 5 ministros directos con los que he tenido contacto, ha sido el presidente de la Junta, los consejeros, empresas, Méjico....», enumera al hilo de uno de los avales que expuso en su campaña para reclamar el voto de los leoneses: sus contactos con los representantes de las altas instituciones. «A todas las puertas a las que se ha llamado y otras que han llamado aquí demuestran la absoluta permeabilidad y el valor que aporta este equipo de gobierno que no tiene que entregar una carta de presentación, sino que cuenta con relaciones que facilitan las cosas», cita, como sin querer, para resaltar que en estos meses se han desbloqueado, algunos todavía sólo sobre el papel, los proyectos que marcaron el mandato de su antecesor: la integración de la alta velocidad, las obras de Feve, la reanudación de la autovía León-Valladolid, la sede del INSS e, incluso, otros más de entendimiento local, como la rehabilitación de la plaza del Grano. Muescas que ha completado con el avance de actuaciones relevantes, como la renovación de todo el alumbrado para implantar led de eficiencia energética, cifrado en casi 12 millones que financiará el Somacyl autonómico, o con gestos como la publicación de los radares.
Acorde a su carácter, el alcalde señala que lo más gratificante ha sido «la calle y el contacto con la gente», mientras que apunta entre lo peor «no poder dar solución inmediata a muchos problemas». Una ambivalencia que ha vivido con fotos por doquier y decenas de encuentros institucionales y reuniones, ya sea para reforzar el eje de poder construido con la Diputación de Juan Martínez Majo, o con sindicatos, organizaciones empresariales, colectivos y entidades, como el convenio con el Incibe para sumarse al polo tecnológico de ciberseguridad.
Frente a esta carta de méritos publicitada por el equipo de gobierno, el PSOE ve una «política errática» en la que Silván «no se ha adaptado a la falta de mayoría absoluta»». «Parece que más que alcalde de León siguen siendo consejero de Castilla», ironiza José Antonio Diez. El portavoz del PSOE exige al regidor que «pase de las musas al teatro» porque «de las reuniones institucionales únicamente se pueden deducir declaraciones de intenciones o manidas propuestas, nunca un proyecto concreto, redactado, estudiado o informado económicamente». «Esperamos conocer el proyecto para las riberas de los ríos, la solución al problema de los bomberos o las recurrentes inminentes presentaciones de los proyectos de integración, así como la falta de concreción de iniciativas culturales, el abandono del proyecto de León, cuna del parlamentarismo o la falta de iniciativas en la gestión cotidiana», detalló el líder socialista, quien se centró además en cargar contra «el olvido primero y rechazo después del proyecto de la plataforma logística de Torneros».
Con ironía, Diez precisa que «el alcalde necesita más tiempo para ser juzgado. «En tres meses, el alcalde y su partido se han comprometido a realizar lo que no han movido en cuatro o lo que él mismo no ha apoyado ni financiado en más de una década de consejero. Creo que el verdadero Silván como alcalde aparecerá cuando tras las elecciones tenga que concretar sus promesas, hacer frente a sus compromisos y lidiar con alguien que no sea de su partido», dejó caer,
No coincide Ciudadanos en el análisis. La formación naranja pinta un balance «muy positivo» y remarca la «buena disposición con la que está trabajando el equipo de gobierno», aunque avisa de que «llegan las elecciones generales y muchas de sus propuestas futuras para nuestra ciudad podrían quedar en humo», por lo que avisan de que estarán «muy pendientes de que se lleven a cabo». Un tono que la portavoz, Gemma Villarroel, adopta para vincular la «pluralidad, el aumento del control y del seguimiento, y también por otro lado un aumento en las explicaciones del por qué si o por qué no se realiza cualquier tipo de gestión», a la «presencia de los nuevos grupos. «Esto nos parece un buen síntoma de transparencia y de trabajo de equipo corporativo», afirma la concejala, quien deja el recado para otros partidos de que «deben dejar de preocuparse únicamente de hacer política y salir en la prensa y preocuparse más de realizar estudios y análisis de los problemas para darles solución».
Nada de esta visión se reproduce en el balance de León en Común. La candidatura ciudadana gestada desde IU concede que es «más de lo mismo». «Siguen centrando su labor diaria en grandes proyectos de infraestructura pero nada se habla, menos decisiones se toman, en materia de empleo o bienestar social», asegura Santiago Ordóñez, quien avanza que será un mandato «de intereses alejados de la gente que sufre la crisis» y en el que «parece que los barrios no interesan».
Críticas de la oposición
León en Común critica «las decisiones como poco escandalosas, como negar contrataciones en servicios municipales casi muertos de inanición: como la residencia de mayores, los ceas o las Guarderías, la escuela de música o las escuelas deportivas mientras se crea una plaza a dedo para elaborar la RPT por delante del funcionariado del propio consistorio». «Han sido 100 días marcados por la hipocresía. La sonrisa del PP es una fachada que oculta un interior podrido, Ciudadanos niega la evidencia de ser equipo de gobierno y por tanto corresponsable de una gestión opaca y alejada de la realidad diaria de quienes sufren la crisis», cerró.
No pinta un escenario nada positivo tampoco León Despierta, que resume el balance en «la inacción generalizada». «No ha comenzado a realizar ninguna medida de calado para atajar los problemas de la sociedad leonesa: paro, despoblación y pobreza. Mientras, ha continuado poniendo parches a un barco que se hunde y sigue a la deriva», sentencia la formación vinculada a Podemos. Entre las reclamaciones, los ediles insisten en saber «cuándo habrá medidas reales y no mera palabrería sobre el proyecto de Torneros» y avisan de que «en la llegada del AVE a la ciudadanía se la intenta contentar con un caramelo muy inferior al prometido, mientras que su alcalde no defiende las inversiones comprometidas para la ciudad».
La UPL también se centra en «la falta absoluta de actuaciones reales para lo que necesitan los ciudadanos, empleo, inversiones, reivindicación, creación de expectativas reales». «Son 100 días nuevamente perdidos», sintetiza Eduardo López Sendino.
Silván prefiere verlo como «una carrera de fondo». «Son 100 días de los 1.500 que tenemos por delante», avisa.