Los estancos buscan nicho de mercado
Los estancos tienen muy difícil la posibilidad de crecer. Por eso buscan nuevos nichos de negocio. «Estamos muy limitados por el comisionado, hasta hace muy poco sólo podíamos vender tabaco y timbre, pequeña papelería, algo de prensa, artículos de fumador,...» Ahora los empresarios del sector buscan un hueco que «permita vender otras cosas, sin chocar con otros negocios ya existentes».
Jorge Carballal anima al sector a pensar «qué queremos ser. No podemos ser una tienda de conveniencia, ya hay muchas; pero tenemos que adaptarnos a los cambios de hábito de los consumidores. Puede ser en los envíos de dinero, ahí tenemos una posibilidad de negocio».
El caso es que vender tabaco cada vez se hace más difícil. «Nos lo ponen difícil las campañas sanitarias, y también el incremento de precio del producto. O cambiamos las miras, o aquí no hay negocio para crecer». Se vende menos tabaco (a pesar del repunte de los últimos meses) y otras ventas tradicionales de los estancos, como el timbre, «han muerto hace tiempo. Ya no hay cartas, y con el declive de la actividad económica incluso vendemos menos letras de cambio, papel de págos, pólizas,... Incluso los formularios de Hacienda se sacan ahora por Internet. Nos van dejando sin nada, pero a nuestro jefe, que es el Estado, parece que le da lo mismo».
En esta tesitura se encuentran los 210 estancos que sobreviven en la provincia, y que han visto cómo en los últimos años muchas de las concesiones del medio rural han tirado la toalla. «En los pueblos casi no hay gente, apenas en verano. No se puede vivir de un estanco en un pueblo. Si acaso, cuando es una actividad complementaria de tiendas o bares».
El caso es que muchas licencias han desaparecido en la provincia. De hecho el sector reclama nuevas subastas para abrir negocios, ya que desde hace cuatro años no se concede ninguna nueva.
Otro frente del sector de ventas de tabaco es el contrabando. «Es verdad que en Andalucía es bestial, pero por la zona salmantina está entrando mucho. La venta fraudulenta supone entre un 20 y un 30% del consumo».
A pesar de todo, Carballal es optimista. «Creo que vamos a encontrar nuestro hueco de negocio. Para el consumidor somos un punto de referencia de servicio, y ese es nuestro punto fuerte».