Diario de León

Menos confianza y más recursos en los colegios

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La necesidad de incrementar la cultura financiera de los ciudadanos, para que puedan hacer frente no sólo a sus inversiones, sino a la elaboración de un presupuesto familiar o la solicitud de un crédito, está llevando en los últimos años la educación económica a las aulas. Aunque de forma que los expertos consideran aún muy limitada. «Es un cambio de cultura en general, -explica Carlos Serrano, de Serrano Abogados- que pasa por las asignaturas de economía en los colegios, pero también por acudir a los abogados en plan preventivo. Aquí viene la gente con los papeles firmados, para ver a qué se han comprometido, en lugar de consultar antes de firmar».

Serrano asegura que en cuestiones financieras el ciudadano se mueve por «confianza». «Esperamos que la persona del banco actúe en nuestro interés, pero no es así, como demuestra la experiencia. Pero para mucha gente, sobre todo mayor, ese es el mecanismo». Y en todo caso, la documentación que se ofrece es en demasiadas ocasiones «ininteligible».

María Jesús Soto, de Andbank, destaca que con la crisis «los hogares se han dado cuenta de que sus conocimientos financieros tienen que aumentar, pero es un proceso lento. Para algunos ya es tarde para cambiar de hábitos, por su edad o desinterés». Sin embargo destaca que el nivel de León en formación financiera está «en la media del país, o ligeramente por encima. Estamos entre las provincias de España que más dinero gestionan a través de los fondos de inversión, y hay una tradicional aversión al excesivo endeudamiento, a la vez que una tendencia natural al ahorro. Pero queda mucho por hacer. Hay una excesiva bancarización en la economía española, con la errónea creencia de que el dinero fácil no se acabaría nunca».

La Autoridad Europea de Valores y Mercados ha publicado un documento con recomendaciones ante los riesgos de las inversiones sen productos complejos, que como «mensajes clave» propone no invertir en lo que no se entiende y buscar asesoramiento profesional sobre la inversión adecuada para cada uno; desconfiar de las promesas de rentabilidad «elevada, garantizada, cubierta o absoluta, porque suelen resultar engañosas»; ser precavido si se necesita acceder al dinero antes de la fecha de recuperación de la inversión y asegurarse bien de entender cuáles son los costes totales de la inversión.

Prudencia ante el acceso a minoristas de productos diseñados para inversores profesionales, que además se «comercializan de forma agresiva».

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