Efecto rebote en León del céntimo sanitario
La imposición del céntimo sanitario en Castilla y León, el tramo autonómico del impuesto de hidrocarburos, supuso un duro golpe para las estaciones de servicio leonesas, que vieron cómo muchos conductores, y sobre todo los transportistas, trasladaron la mayor parte de sus compras a autonomías con el impuesto más bajo. Desde el pasado día 1 Castilla y León ha suprimido el céntimo sanitario, y ahora las estaciones de servicio parecen vivir el efecto rebote de aquella medida. Especialmente en las zonas limítrofes de Galicia y en Asturias, donde el sector de las estaciones de servicio lamenta ya la fuga de repostajes a las ahora más económicas gasolineras leonesas.
Galicia sigue gravando con 4,8 céntimos el litro de carburantes, aplicando el máximo que permite el tramo autonómico de este impuesto; un hecho que ha llevado sobre todo a los transportistas que realizan las rutas hacia el centro de la península a repostar en las gasolineras de fuera de esta comunidad. Se ahorran así no el dinero, oprque tienen derecho a la devolución del cien por cien del impuesto; pero sí los trámites burocráticos y la espera de cinco meses para hacer efectiva la devolución.
Para el resto de los conductores, especialmente de las zonas de Lugo y Orense que limitan con Castilla y León, repostar en la Comunidad vecina se está convirtiendo en un nuevo hábito.
Los profesionales del sector de transportes han criticado en los últimos años la arbitrariedad que en su opinión supone el hecho de que cada autonomía pueda decidir imponer o eximir de este impuesto.
En Castilla y León el impuesto estuvo vigente hasta el pasado 31 de diciembre. Primero se impuso en su tramo más alto, 4,8 céntimos al litro; y ya el año pasado se redujo a 1,6 céntimos. Desde el pasado día 1 no se gravan los combustibles con el tramo autonómico, lo que se suma en los bolsillos de los conductores a la rebaja que viven los carburantes por la caída del precio del petróleo. El «efecto frontera» se produce así desde la pasada semana en sentido inverso al que vivió la Comunidad al imponer el gravamen.