La defensa de la hija sugiere que el informe puede tener errores

«Han puesto ustedes Montserrat González García (en lugar de González Fernández) en el nombre de la acusada, su informe no es infalible, todos somos humanos y podemos cometer fallos», protestó José Ramón García, de regreso a la sala tras su ausencia de ayer. El letrado trataba de encontrar algún resquicio en el informe para restarle validez.
Los peritos rechazaron su hipótesis. «Debió de ser de una exposición anterior a los disparos del crimen. No parece factible que hubiera un simple contacto, más bien debió de ser una exposición como le digo. No pudo ser por una contaminación, todo venía bien envasado. Hay posibilidades de que se transfiera alguna partícula, pero no tantas», argumentaron.
«Las partículas de las botas no tienen tanta consistencia como las de las manos. No se puede excluir una anterior exposición, pero es poco probable la teoría del bolso», explicaron.
No hay dudas respecto a que el arma del crimen fue la que se analizó: «Llegamos a la conclusión de que la vaina dubitada y la indubitada fueron disparadas por el mismo revólver. La primera es una de las que se extrajo del cadáver y la segunda es la que se utilizó para hacer una prueba. Las armas cortas tienen estrías para asegurar la efectividad del disparo y a la vez deja marcas que permiten comprobar que esa bala fue disparada con ese cañón».
El último trámite de la jornada, la prueba pericial dactiloscópica, fue objeto de renuncia por parte de José Ramón García. Consideró el letrado que no era necesario el informe de huellas y solicitó disculpas por decidirlo sobre la marcha. «Pensé que lo había pedido alguien más».