El drogo test filtra las carreteras de León

Cerco a la escalada de drogas al volante

Tráfico eleva los controles de estupefacientes ante el incremento de los sieniestros que tienen por causa el consumo de sustancias prohibidas

Control de alcoholemia y drogas en una carrereta de León

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León

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L. urdiales | redacción

La cocaína alienta una sensación de omnipotencia tal que anula por completo el control de los impulsos que se precisan para gestionar el volante; el cannabis altera la percepción con distorsión de sensaciones del tipo espacio temporal y atenúan la atención y la capacidad de autocontrol; la heroína ralentiza el proceso psíquico por sus cualidad de depresor neurológico; las anfetaminas producen un grado de excitación que desemboca en la euforia incontenida, motivo suficiente para que un conductor que haya ingerido alguna de estas sustancias no perciba con suficiente detalle las condiciones de la recta por la que circula, ni la curva que llega tras la rasante, ni al resto de vehículos a los que cruza en el trayecto. Pero sí exterioriza síntomas que los agentes de tráfico consideran esenciales para filtrar a los candidatos a someterse a una prueba de detección, la defensa preventiva que ha dispuesto el sistema para garantizar la seguridad en las carreteras. Las drogas al volante se incluyen en las razones que esgrimen los responsables del Ministerio de Interior y de la Dirección General de Tráfico entre los factores que explican un repunte de la siniestralidad en los primeros meses del año.

El nivel de preocupación se eleva, comparan los responsables de la seguridad vial, paralelo al porcentaje de consumo: una treinta por ciento de las víctimas mortales de accidentes de tráfico o atropellos revelan restos de consumo de drogas, anfetaminas, cocaína y cannabis. Son datos del Instituto Nacional de Toxicología sobre autopsias. La lucha contra este hábito se trata de no llegar a ese extremo sin retorno. En el camino de la disuasión y la prevención la Guardia Civil de Tráfico de León levanta controles a diario, estructuras disuasorias en formas de embudo entre balizas y elementos reflectantes del que resulta harto complicado escurrirse. Esa criba es la solución más efectiva para erradicar las drogas al volante, después de la voluntad responsable de quien las consume de no ponerse a los mandos de un coche. «Los conductores son cada vez más responsables de que existen este tipo de pruebas realizadas in situ en carretera, que están aumentando, y digamos que les extraña menos que se les someta a esta prueba salival», explica el teniente Leopoldo Valcárcel López, que es jefe accidental del subsector de Tráfico de la Guardia Civil de León. A la prueba salival, al estadio del drogo test se pasa porque uno de los agentes desplegados en el control preventivo ha observado detalles de consumo difíciles de disimular. «No hay otro criterio general que aquellos conductores en los que los agentes observan signos externos de posible consumo, por nerviosismo, sudoración, euforia, habla dificultosa, temblores, son sometidos a las pruebas detectoras; la sintomatología externa», detalla el teniente Valcárcel al pie de una de estas parrillas aleatorias que se dispuso en la Nacional 601, a escasos diez kilómetros de la capital leonesa, en hora punta de circulación y a plena luz del día. «Los controles se realizan con ánimo preventivo y se han multiplicado en las últimas fechas con la idea de que los conductores sepan que en cualquier horario, mañana, tarde o noche, y en todo tipo de carreteras, e podrá someter a cualquier usuario a las pruebas de detección de sustancias estupefacientes», añade.

La prueba discriminatoria consiste en un análisis de saliva que resuelve en cuestión de minutos si hay consumo de algunas de las sustancias prohibidas e incompatibles con la conducción; cocaína, opiáceos, anfetaminas, metanfetaminas y cannabis. «No se trata de detectar las que se suministran con fines terapéuticos o prescripción facultativa; y se detecta el consumo reciente», matiza el teniente de la Guardia Civil, que enfatiza la labor de la agrupación de Tráfico en este objetivo de sacar las drogas de la carretera. «Los agentes recibimos una formación específica en materia de drogas y en el procedimiento para su control y detección y lo aplicamos en los controles que se efectúan, mediante el cual se aprende a realizar todo el protocolo de la prueba a realizar, la salivación y muestra para el análisis, así como la detección de indicios de consumo, que es el criterio que se sigue para someter al conductor a las pruebas», indica. El frente que se ha abierto contra la escalada de consumo de drogas entre los conductores puede considerarse ya una medida altamente efectiva, según los resultados aportados en la estadística de los operativos que trabajan a diario para prevenir este hábito; en los últimos meses, entre las más de 3.200 pruebas realizadas ante la máquina de drogo test, la prueba de la saliva, se registraron más de 1.800 positivos, lo que eleva en torno a seis de cada diez el índice de afectados; aleja dudas, igual, sobre el criterio de los agentes en la criba de conductores que muestran signos potenciales de haber consumido sustancias prohibidas. A estas alturas y con el acento de los datos ya parece ridículo cuestionar que el cannabis y la cocaína multiplican el riesgo de sufrir un accidente. De ahí la persistencia de los controles.

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