La situación se prolongó dos años
«En el caso que examinamos la situación padecida por la menor durante más de dos años, tuvo que producir, sin duda, un sufrimiento, un sentimiento de indignidad lastimada o vejada, susceptible de valoración pecuniaria sin que haya nada que se identifique con pura hipótesis, suposición o conjetura determinante de daños desprovistos de certidumbre o seguridad», explica la sentencia, que fija una indemnización de 4.000 euros por los daños morales que se le produjeron a la muchacha en ese tiempo.