El gasto en alimentación se desploma
El gasto en alimentación ocupa un espacio cada vez más reducido en los presupuestos de
los hogares. Los cambios en
los hábitos de los consumidores, pero sobre todo el enve-
jecimiento de la población (los hogares con personas mayo-
res consumen sensiblemente menos) son dos de las expli-
caciones de esta situación,
según la Encuesta de Presupuestos Familiares del Insti-
tuto Nacional de Estadística.
Una situación que está afectando al comercio al por menor en general, pero que tiene especial relevancia en las cuentas de resultados de las cadenas de distribución. El Instituto NAcional de Estadística llama la atención sobre el hecho de que en 1976 el 40,5% de la cesta familiar se destinaba a abastecer a los hogares de comida y bebida. Casi veinte años después este gasto había bajado hasta el 33%, y en 1992 ya ni siquiera llegaba al 30% del total de los gastos de los hogares.
El año pasado, según esta encuesta, el gasto en alimentación de las familias únicamente supuso el 15,1% del presupuesto dedicado al hogar. Según la cesta que se utiliza para calcular la inflación, menos del 19% del gasto de las familias se destina a la alimentación, un porcentaje que refleja claramente el cambio de hábitos, pero que está por encima del mínimo que recoge la última Encuesta de Presupuestos Familiares. El mayor porcen-
taje del gasto de los hogares actualmente corresponde al capítulo de la vivienda, una partida que incluye el agua, la luz y los combustibles. Es casi un 32% del gasto total. Y el doble de lo que se destina a alimentación. En cambio, creció el gasto en cafeterías y restaurantes.