Por cada conductor bebido hay dos o tres que llevan otras drogas
Tres de cada diez conductores sometidos al control de drogas da positivo, un problema creciente que se traduce en que mientras los muertos en carretera por consumo de alcohol descienden, los que iban drogados no paran de crecer.
En concreto y, aunque en términos absolutos los conductores fallecidos con alcohol siguen siendo más que los muertos por consumo de estupefacientes, el porcentaje de estos ha aumentado en los últimos cuatro años frente al descenso de los que se pusieron al volante bebidos.
Sobre la evolución de la influencia de las drogas en accidentes de tráfico entre 2012 y 2015 se adentra el informe presentado ayer por la Fundación Línea Directa, en colaboración con Fesvial, los informes toxicológicos a conductores y peatones fallecidos y otros estudios sobre la prevalencia de estos consumos.
Respecto a los test aleatorios de drogas que en los últimos años han aumentado un 60%, el estudio revela que tres de cada diez conductores da positivo. Se trata de un hombre de unos 30 años, con tendencia al policonsumo y que conduce en ese estado principalmente por las noches. Otra cifra arroja luz a este preocupante cambio de tendencia. Por cada conductor que se sube a su coche tras haber bebido, entre dos o tres lo hacen después de consumir drogas.