La réplica de los atascos de la Granja embotella el tráfico al este de la ciudad
Las principales arterias de esta zona están afectadas por la alternativa al embrollo de la LE-20 .

Embudo del Espolón, sobre la todavía traza imaginaria de la ronda interior de León. JESÚS F. SALVADORES
L. urdiales | león
La presión de tráfico sobre la circunvalación de León en la ronda este, derivada de la transformación de los cruces en rotondas, comienza a repercutir de forma severa sobre las principales vías del este de la ciudad. Las arterias del interior urbano esenciales que son alternativa para la comunicación norte-sur de la ciudad, que se habían visto aliviados desde que entró en servicio la ronda a través de la LE-20. Hasta ahora; porque las retenciones en torno a la intersección de la Granja acaban con la paciencia y el tiempo de los usuarios, que ante las contingencias de los atascos han cambiado los trayectos interiores por otros en el anillo interior. Por eso, a horas punta de tráfico, el repunte de la circulación comienza a ser otra incidencia a mayores en esas vías paralelas o perpendiculares a la zona; la Avenida Real, Pendón de Baeza (sobre el tapón de la circular de Santa Ana), la avenida Príncipe de Asturias; la prolongación de la avenida de la Universidad hacia los enlaces hacia Ventas Oeste; esta transfusión ha terminado por cambiar los problemas de retenciones en la entrada de la rotonda de Cantamilanos; la obstrucción que hasta hace un mes era habitual por la vía de entrada de la carretera de Asturias, en continuidad de los vehículos que presionaban desde la Ronda Este, ahora satura por la vía que prolonga la ronda interior desde La Palomera, a través del puente sobre Ventas. La búsqueda de soluciones ante el castigo diario del embotellamiento en la rotonda de la Granja ha terminado por sacar vehículos de la ronda este y hacer usuales otros trayectos de comunicación en la ciudad, casi abandonados desde que las nuevas estructuras permitieron encajar por tramos de alta capacidad los desplazamientos internos. Las réplicas llegan a notarse en horas de mayor relevancia de tráfico a través del embudo de la carretera de los Cubos y el Espolón, paso obligado en los dos sentidos para los usuarios que transitan entre los barrios de la capital leonesa y tratan de evitar a toda costa las retenciones súbitas que son posibles para quien elija un itinerario por el anillo exterior de la circunvalación. Esta precipitación ha multiplicado las opciones de toparse con un atasco en alguna de las arterias principales del área este de la ciudad; o en los extremos de la calle la Serna o en la desembocadura de Pendón de Baeza en la Puentecilla, con giro obligado contra un semáforo en Alcalde Miguel Castaño que a determinadas horas ya no da abasto. El concepto de retención supera todos los límites más amplios del término si se analiza la que deriva cada día de los vehículos que tratan de acceder a la circunvalación de León a través de la nueva rotonda de La Granja. No queda resto de obra; el enrejado para proteger a los peatones ya está en pie. Pero el atasco no desaparece. Y se expande hacia adentro.