Diario de León

Estímulo táctil

El césped que llama a las musas

El concurso de relatos Coca-Cola cita en Económicas a 421 alumnos para demostrar su creatividad a partir de una sensación.

Los estudiantes de segundo de la ESO tuvieron dos horas para escribir sus relatos en la Facultad de Económicas. JESÚS F. SALVADORES

Los estudiantes de segundo de la ESO tuvieron dos horas para escribir sus relatos en la Facultad de Económicas. JESÚS F. SALVADORES

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A. Calvo | León

Una mano dentro de una caja y una sensación fue la que llamó a la musa. Lo primero que tuvieron que hacer ayer los 241 jóvenes de segundo de la ESO de casi una treintena de centros leoneses que participaron en el concurso de relatos de Coca-Cola fue meter la mano en una caja y tocar, a ciegas, lo que había dentro. Raquel Oliva de Divina Pastora estaba sentada en la primera fila del Aula 1 de la Facultad de Económicas y con «miedo» metió la mano en la cajita y al sacarla aseguró que había notado algo «áspero». Las caras de sorpresa iban subiendo por el aula en anfiteatro a medida que los estudiantes iban introduciendo sus manos y tocando el cesped artificial que los organizadores del concurso habían elegido este año como estímulo para que los jóvenes basaran en él sus relatos.

La imaginación de los leoneses se plasmó en los relatos que entregaron tras dos horas escribiendo y tras sentir el césped artificial. Todos ellos supieron lo que era sin necesidad de verlo y sus historias comenzaron a fluir.

«Sentí que era hierba y lo relacioné con el fútbol», dijo al salir Iván Martínez, del Eras de Renueva, quien contó una historia sobre un joven al que fichaba el Real Madrid. Sentir «el cosquilleo de algo suave» llevó a Xena Rodríguez a recordar un caso de bullying con final feliz y a su compañera del Sánchez Albornoz Lucía Castellanos, que tras superar el miedo a la página en blanco, le inspiró una historia mágica sobre una joven que se quedaba huérfana. Con la idea de base de los refugiados, Helena Sarmiento, del Valles de Luna de Santa María del Páramo, también escribió la trágica historia de una joven única en su especie y su compañera de clase Amalia Stan acabó contando un asesinato que ocurría sobre la hierba.

«Un buen libro sirve para desconectar de la realidad y convertirte en el protagonista», comentó David Mediavilla, del Lancia, mientras que Miriam Díez, del Eras de Renueva, reconoció que la mayoría de sus compañeros «pasan de los libros». Las profesores del Bellido, Sánchez Albornoz y Nuestra Señora del Carmen, Marta Montiel, Ana Urruchi y Ester Gago, destacaron la «ilusión» de los jóvenes al asistir al concurso de relatos más longevo en España y la emoción que provocaba en los chicos pisar por primera vez la Universidad.

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