LEÓN ■ LOS PLANES MUNICIPALES
La reurbanización de Ordoño se queda en asfaltar la calzada y cambiar las jardineras tras el bloqueo a la peatonalización
El proyecto redactado costará 600.000 euros y prescindirá de la peatonalización tras plegarse el PP a Ciudadanos

Estado actual de Ordoño II.
álvaro caballero | león
Sin peatonalización, la reurbanización de la avenida Ordoño II se limitará a asfaltar la calzada, sin tocar su anchura ni habilitar carriles bici, y a cambiar las actuales jardineras altas por otras de menor tamaño. Poco más en lo estético que la entrada de más arbolado y pérgolas. Fuera de la imagen, el proyecto sí que se centrará, como ya preveía el anterior, en estabilizar la estructura del tramo de la vía que hay sobre el aparcamiento subterráneo, donde se acumulan los mayores problemas, para que no haya que intervenir cada año en arreglos puntuales. Con estas tres guías básicas se cerrará un presupuesto de alrededor de 600.000 euros, por debajo de los 780.000 que había planificados en el anterior diseño, para intervenir en una arteria neurálgica del centro de la ciudad que arrastra un deterioro más que considerable.
El nuevo proyecto se pone sobre la mesa después de que Ciudadanos terminara por rechazar la peatonalización en marzo, 15 meses después de que el PP anunciara la actuación como uno de sus referentes urbanísticos del mandato. La falta de respaldo del partido que sustenta a los populares hizo que Antonio Silván se plegara a una obra más reducida, a pesar de que el resto de la oposición se aprestó a dar su apoyo al equipo de gobierno para peatonalizar la avenida con un presupuesto más moderado.
El cambio sobre la marcha presenta unos planos, aún pendientes de aprobación en los órganos administrativos correspondientes, en los que se retirará el adoquinado de la calzada y se acopiará en los almacenes municipales. La eliminación de los adoquines servirá para impermeabilizar sobre todo el tramo de la avenida entre la plaza de Guzmán y el cruce con Alcázar de Toledo, justo en coincidencia con la losa del aparcamiento subterráneo, que se ha demostrado que no tiene la suficiente estabilidad para soportar el paso del tráfico sin que se levante el firme actual.
La solidez de la estructura se buscará con la ejecución de una capa gruesa de asfalto que sustituya a los adoquines, bailados sin remisión pese a las más de una docena de intervenciones efectuadas desde que se inauguró en 1997, después de pagar 1,5 millones y que Martínez Núñez abriera el aparcamiento subterráneo. No se llegará a poner al nivel de las aceras, como corresponde a las vías peatonalizadas, pero sí que se elevará con respecto a su situación actual. En lugar de los 12 centímetros de escalón que hay en estos momentos, la distancia pasará a ser de apenas 5 centímetros, lo que facilitaría una intervención posterior mínima para peatonalizar la avenida si al final se optar por dar el paso.
La actuación estructural y de la calzada, en las que se mantendrán los espacios de carga y descarga, estacionamientos y parada de autobús, se complementará con los cambios en las aceras. El plan propone la supresión de las jardineras actuales, más voluminosas, para colocar otras de tamaño más limitado y más bajas, con un diseño en rampa similar a la que hay en la plaza de las Cortes Leonesas. Habrá 8 repartidas por la avenida, junto con una veintena de macetas integradas en el acerado en las que se plantarán árboles autóctonos.
Para rematar la obra, en la que se aprovechará también para cambiar las losas deterioradas de la acera, el proyecto técnico propone repartir por la avenida, en ambas aceras, media docena de pérgolas. Sobre estos elementos se colocarán plantas colgantes.