LA ENTREVISTA
«El tiempo en el que el líder autonómico designaba a los provinciales se acabó»
LUIS TUDANCA | SECRETARIO AUTONÓMICO DEL PSOE

Luis Tudanca.
álvaro caballero | león
De rigurosa etiqueta ‘sanchista’ —camisa blanca recogida con dos vueltas en los puños y metida por dentro de los vaqueros— Luis Tudanca (Burgos, 1978) se siente, por primera vez, secretario autonómico del PSOE sin condicionantes. Estaba desahuciado, pero resucitó. «Esto no es como empieza, sino como acaba», deja caer cuando la grabadora arranca.
—¿Cómo empieza, como acabó o hay un cambio?
—Hay un cambio muy significativo. El momento que vive el partido, que vive la sociedad de Castilla y León es muy diferente. Salgo muy contento del congreso, sobre todo porque he visto caras de ilusión en los socialistas de esta tierra por primera vez en mucho tiempo.
—¿La vez anterior no las vio?
—Veníamos de tiempos muy complicados y quedaban muchas heridas por cerrar. Desde 2010 el PSOE en su conjunto ha vivido tiempos muy complicados, pero creo honestamente que desde el congreso federal hay un tiempo nuevo.
—Quizá también porque esta es más su ejecutiva, que ha hecho más liberado.
—Sin ninguna duda. Creo honestamente que es la primera vez en la historia del partido en esta comunidad que hay una ejecutiva autonómica, verdaderamente autonómica.
—¿Por qué?
—Porque en esta comunidad, que conocemos bien, se solía hacer un reparto de cuotas provinciales. Esta vez, más allá de lo que piensen o lo que hayan votado en procesos orgánicos, porque nada ha tenido que ver con eso, hay una ejecutiva que quiere darle un proyecto a Castilla y a León.
—Pero está muy marcada por los ‘sanchistas’. Salvo José Luis Vázquez y Vicente Canuria, no hay mucho crítico.
—Uff, hay muchos más. Lo que pasa es que he hecho la ejecutiva por capacidades, por la necesidad de tener un equipo potente en diversas áreas. Pero está el alcalde de Tordesillas, que era el coordinador de la plataforma de Díaz en Valladolid, y otros que la apoyaron. No le he pedido a nadie el carné, ni tampoco he hablado con nadie de ninguna las facciones para que me dieran nombres en nombre de. He llamado y he contado con quien consideraba que podía aportarme al proyecto colectivo.
—Estuvo contra la pared y ahora ha acabado con ellos. ¿Le ha ayudado a identificar a los enemigos?
—Yo no he acabado con nadie, ni me he sentido nunca rodeado, ni solo. Me sentía respaldado por los militantes, que al final eran los que tenían que tomar las decisiones y lo han hecho democráticamente. Nunca he enfrentado los procesos orgánicos como una batalla entre compañeros. Me he dedicado a trabajar. Es verdad que es un tiempo nuevo para trabajar en lo verdaderamente importante, que es lo de fuera. Hemos perdido demasiado tiempo en preocuparnos por nosotros mismos. Ha llegado el momento de dedicar todos los esfuerzos a la gente de Castilla y León y a ganar las elecciones.
—¿Por qué no ha tenido alternativa en el congreso?
—Prefiero entenderlo como un respaldo a la gestión realizada. Hace tres años yo era un desconocido; hoy, no.
—Ahora vienen los congresos provinciales.
—Nosotros no cerramos. Vamos a seguir trabajando en lo de fuera. Lo que pase en los procesos provinciales lo van a decidir los militantes con su voto libre. Ni yo ni nadie de la ejecutiva autonómica va a interferir. Me miraban raro cuando dije que iba a mantener una neutralidad exquisita en el federal y lo cumplí. Los tiempos en los que los secretarios generales designaban a alguien se han acabado.
—En Palencia, en Zamora, en Soria, en Ávila y puede que en León se postulan candidatos no ‘sanchistas’. ¿Es una reválida para usted?
—A mí me parece bien que cualquier compañero que crea tener un proyecto de futuro para sus provincias sea valiente, dé un paso adelante, exponga su proyecto y que los militantes decidan. No hay mejor sistema de resolver las diferencias que votando. Yo quiero este partido con democracia interna, plural. Si quisiera un partido uniforme me afiliaría al PP, donde por la mañana te mandan un argumentario con lo que querer, decir y votar.
—Ha hablado con la gente de León. ¿Cree que habrá pugna?
—Hablo con muuuchos compañeros con cargo y sin cargo y conozco bien este partido y esta provincia, que es compleja, pero sin la cual no se entiende el socialismo de Castilla y León, ni de España. Es muy importante que esto salga bien. Me da igual cuántos candidatos haya. Lo que quiero es que al día siguiente haya un secretario provincial de todos los socialistas de León. Si quiero que el PSOE gobierne Castilla y León, como necesita esta tierra más que ninguna otra para que haya un cambio de modelo, es necesario un PSOE de León fuerte que contribuya de forma decisiva.
—Ha dicho lo que espera, no lo que cree, que era la pregunta.
—(Sonríe) No hago política ficción.
—No le hace falta, ha hablado con gente, tiene datos.
—Insisto, es que no voy a orientar. Ni siquiera que haya un congreso con un candidato, con dos o tres garantiza nada. Lo que garantiza es la lealtad, ponerse a disposición del secretario general. Eso es lo que les voy a pedir. Me van a tener a su lado para ayudar a la ejecutiva que salga. No me estorba que haya varios candidatos en León.
—¿Sería buen candidato Diego Moreno?
—Sí, si él lo desea.
—¿Se lo ha trasladado?
—No. Ninguno de los que suenan y sonarán me ha dicho, ni me tiene que pedir permiso, ni deben. Respetaré a quien haya.
—¿Y apoyo le han pedido?
—No y si alguno me lo pide le repetiré que será absolutamente neutral en el proceso orgánico.
—En León la diferencia entre ‘sanchistas’ y ‘susanistas’ fue muy corta. ¿Tienen fuerza para que salga su candidato?
—No hay susanistas, ni sanchistas, ni patxistas. Eso terminó. Estamos en otro momento ya. Quienes den un paso al frente deben pensar en el PSOE y en León.
—¿Dentro de las plataformas ‘sanchistas’ es uniforme el apoyo a Moreno?
—Yo he dicho que Diego Moreno es un buen candidato, pero lo diré de cualquier compañero. Ya no hay plataformas de Sánchez. El congreso terminó, hay un solo secretario general al que respaldan todos. Quiero que en León se hable del proyecto político, cuáles son sus necesidades.
—Decía que era un provincia compleja. Ni tanto. El alcalde de Hospital de Órbigo le envió un correo para pedir que no entrara en su ejecutiva el regidor de Villarejo de Órbigo.
—Está en su derecho.
—¿Tiene miedo de que recojan firmas como le advirtió?
—No tengo miedo nunca a mis compañeros de partido. A Joaquín Llamas le he propuesto ser secretario de Política Municipal porque ha sido alcalde en dos municipios con mayoría absoluta, lo que demuestra un respaldo de sus vecinos incontestable, ha sido diputado provincial porque le han respaldado los concejales de sus partido judicial y porque lo ha puesto ahí el PSOE de León. Tiene una trayectoria impecable. Entiendo que haya diferencias y debates.
—Le han dicho que es un indecencia que lo meta. ¿Le dio explicaciones?
—No voy a discutir con los compañeros en los medios. Me parece que lo que se debe hacer es oposición al PP. Puestos a hablar de ese caso, me demuestra que quien, en un momento en el que pocos lo hacían, sí se enfrentó a la señora Carrasco.
—¿No duda si quitó la denuncia para mantener su sueldo?
—Ninguna. Su sueldo sólo lo podía quitar o poner el grupo. Lo que sí sé es que las investigaciones llegaran a su final.
—Pero él pidió que pararan.
—Sé que llegaron al final.
—Hablaba de que ha contado con los más válidos. No cuenta a Tino Rodríguez entre ellos.
—Hay 43 personas en la ejecutiva y 10.000 militantes. He contado con gente capaz y que necesitábamos. Tino Rodríguez es aún secretario provincial, no hay ninguno en la ejecutiva. He trabajado mucho con él y él ha trabajado mucho por esta tierra, no tengo nada que reprocharle.
—Sigue como secretario provincial, pero no viceportavoz en las Cortes.
—Hemos hecho algún ajuste, entre otras cosas porque él, y es algo que le honra, puso su cargo a disposición de la nueva dirección, con la que entiendo que se sentía menos identificado. No busque donde no hay. Seguirá como procurador y portavoz en la comisión de Fomento. No hay ningún castigo.
—Con el cargo va el sueldo de dedicación exclusiva.
—Sí.
—Que pasa a Álvaro Lora.
—Si me permite, son temas de organización que no tiene mucho interés para los leoneses.
—En la ponencia, incluye la enmienda de que hay desde la Junta «un agravio especialmente con León». ¿Lo cree?
—Sí, pero no sólo. Hay una comunidad a dos velocidades, que genera unas desigualdades tremendas. Si Castilla y León fuera un país no sobreviviría a las tensiones territoriales, las diferencias de renta, sociales, de empleo, demográficas. Pasa en León, en Salamanca, en Zamora, en Ávila, en Soria. Ese mismo sentimiento de agravio es muy parecido. Si queremos un desarrollo inteligente ha de ser armónico. Si le va bien a León, va a crecer Salamanca. Hay que cooperar para crecer juntos y ser más fuertes. Si no, va a ser insostenible.
—Por su razonamiento, han crecido Valladolid y Burgos, y debería crecer León.
—No lo han potenciado. El modelo político, demográfico e industrial es premeditado. No es el que el PP no sepa luchar contra la despoblación, es que no quiere. Al PP le interesa que las generaciones de jóvenes desde hace 30 años se sigan marchando de aquí. Por eso León está como está. Las tensiones territoriales les encantan porque así los de León se pelan con los de Valladolid. Nadie mira al responsable, que es el gobierno del PP en la Junta.
—¿Cree que se debe apostar por el eje logístico de León o por el de Valladolid?
—No son excluyentes, sino complementarios. No puede ser que Torneros esté en el limbo, que no haya una autovía a Valladolid. Cuando hablamos de la corrupción como exigencia ética, también hablamos de lo que ha supuesto para el desarrollo. Si cuando venían aquí, como dice la Fiscalía, se les pedían mordidas y por eso muchos se marchaban, también afecta al desarrollo. El PP fomenta la despoblación, los desequilibrios territoriales y la corrupción. Si seguimos pensando en términos de unos contra otros, de priorizar unos para que otros mueran, estamos acabados. El oeste, Ávila y Soria seguirán hundiéndose en la miseria.
—Su discurso es el mismo que hizo López en 2008. ¿Qué diferencia hay?
—Hay una oportunidad histórica, se ve en la calle. Estamos mejor que nunca, más unidos; el PP está peor que nunca, con un proyecto agotado, rodeado por la corrupción, con un problema interno grave; y hay una ola que nos va a ayudar a avanzar.
—¿Les ha comido discurso por la izquierda Podemos?
—En Castilla y León estoy esperando a que hagan una propuesta suya, que no sea copiada del discurso socialista. Ha habido una maniobra alentada por el PP, para quien Podemos era la leal oposición; y el PP para Podemos era diferente al de Valencia, sin mancha de la corrupción, con un Herrera campechano, bonachón. Ahora resulta que descubre que existen los sindicatos, dos años después, y que el PP de aquí es corrupto. Bienvenidos a esta lucha contra la derecha.
—Se han reunido Sánchez e Iglesias. ¿Hay opción de unión de Tudanca con Fernández?
—Lamentablemente aquí no hay posibilidad de moción de censura; lamentable porque es un objetivo loable quitar a la derecha corrupta del gobierno de un territorio. Soy de los convencidos de que el PSOE, en un escenario con nuevos partidos, se tiene que entender. Prefiero entenderme con gente que hace políticas de izquierdas, antes que con gente que hace políticas de derechas.