Un largo proceso abierto por la demanda de los padres
Son los padres los que inicialmente abre el proceso para conseguir que el colegio dé el salto de la jornada partida a la continua. En muchos casos presentan firmas y un grupo organizado contacta con la dirección para proponer el cambio, que exige un largo proceso marcado por un calendario impuesto por la Administración Educativa. Los colegios que quieran cambiar la jornada deben iniciar a principios de curso el procedimiento, presentando un proyecto en el que se muestre la futura organización del centro en base al cambio de horario escolar. Los padres, profesores y el consejo escolar deben participar en una votación, y en estos dos últimos estamentos se debe aprobar por mayoría, mientras que en el caso de los progenitores deben respaldarlo al menos dos tercios. Después, deben continuar los trámites burocráticos y el cambio no será efectivo hasta el curso siguiente. A pesar de que los alumnos tendrán jornada continua, generalmente de 9.00 a 14.00 horas, los colegios deben permanecer abiertos igualmente hasta las 18.00 horas, con comedor, talleres o jornadas extraescolares para poder mantener la conciliación.