Diario de León

LA CARA MENOS CONOCIDA DE LAS COFRADÍAS

Santificarás las fiestas

Los grupos de montadores componen una parte callada pero a la vez imprescindible para el adecuado desarrollo de las procesiones; los jefes de JHS y Angustias cumplen 50 y 25 años de desarrollo de sus labores.

El grupo de montadores de Angustias y Soledad, en plena labor con la talla del Santo Cristo. DL

El grupo de montadores de Angustias y Soledad, en plena labor con la talla del Santo Cristo. DL

Miguel Ángel Zamora
León

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«Empezamos a trabajar en enero y hasta quince días después de acabar la procesión, no podemos embalar las tallas y los tronos, porque hay que dejar que se sequen», asegura Juan Carlos Campo, jefe del grupo de montadores de JHS. «Nosotros nos ponemos en septiembre y casi se puede decir que paramos sólo los meses de verano», sostiene Santos Pintor, responsable de la misma labor en Nuestra Señora de Angustias y Soledad. Quienes conocen la Semana Santa aseguran que de los dos grupos han bebido las demás cofradías para inspirarse en la delicada tarea del montaje. «Los Pasos» en la mañana de Viernes Santo y el Santo Entierro de Angustias por la tarde serán las procesiones más grandes este año.

Antes hay que desmantelar la orfebrería, los faroles, los cristales, retirar los restos de cera, adecentar la candelería, preparar los guarda visos... El Dulce Nombre de Jesús Nazareno dispone de 50 personas para este cometido «porque para bajar los tronos hace falta mucha fuerza bruta y coordinación», afirma Campo. Angustias tiene 30 «y están avisados de que si algún día se cae una figura en plena procesión, les expulso», bromea Pintor, que en febrero fue homenajeado por sus compañeros.

JHS baja trece tronos a la vez desde sus naves en dos convoyes que requieren el permiso de la Policía Local y la Guardia Civil para poder acceder a la iglesia de Santa Nonia.

La capilla queda limpia el lunes y el alambrado y el plastificado de las almohadillas de Nuestro Padre Jesús Nazareno tiene que estar listo para la procesión de Lunes Santo. En la cofradía más antigua de las de León, la parte más complicada se reserva para el Martes Santo y este año para el Viernes Santo: «La Soledad es la que más trabajo nos da porque lleva muchas velas y el palio y el manto tienen lo suyo». También es el titular, la talla del Nazareno la más complicada en la cofradía morada: «Me da mucha envidia de los andaluces», asegura Campo «cuando nos dicen que tienen que montar dos pasos en un mes. Nosotros tenemos cuatro días para dejar listos trece».

Voluntad y ganas de trabajar son las señas de identidad de los dos colectivos. «Sientes la satisfacción cuando ves la procesión entera en la calle», manifiesta Juan Carlos. «A mí me gusta ver las tres vírgenes en la calle el Martes Santo, Angustias, La Soledad y Las Lágrimas». Los dos suspiran con las nubes. «Tan malos son estos últimos años de calor como que llueva. La madera sufre mucho tantas horas al sol y si se moja, las policromías se destrozan. Los adornos florales sufren mucho con el calor también... lo mejor es un término medio», sostiene Campo. Empezó con nueve años y cumple este año medio siglo desarrollando esta labor. La Exaltación es el paso más peligroso para montar. «Un año se partió un tensor y me cayó al lado. Si me cae encima, me mata». Santos Pintor no ha tenido sustos.

Este fin de semana es frenético para los dos. Comienza la cuenta atrás.

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