INAUGURACIÓN EN EL CORAZÓN DE LA CAPITAL
El nuevo pasaje refuerza el carácter comercial del centro de la ciudad
El pasillo abierto comunica las zonas neurálgicas de la avenida Ordoño II y San Agustín.

El pasaje se abre en los bajos del edificio del número 12 de la avenida Ordoño II, junto a la sede operativa consistorial. RAMIRO
Dos décadas después de que la idea empezara a bosquejarse, León completó ayer la apertura del pasaje que conectará las dos áreas comerciales del centro de la ciudad. San Agustín y Ordoño II quedan unidas desde ayer por el pasillo que se abre en los bajos del edificio del número 12 de la avenida principal de la capital leonesa, justo al lado de la sede consistorial central. El paso, bautizado Paz Fernández Peña en homenaje a la creadora de la fundación propietaria de parte de los terrenos, se abre a la vera de los 2.400 metros cuadrados de la nueva tienda de la franquicia Zara y como desarrollo urbanístico de un complejo en el que se levantan 43 viviendas y 198 plazas de garaje distribuidas en dos sótanos.
La inauguración sirvió para que el alcalde, Antonio Silván, incidiera en que «León es un centro comercial abierto en sí mismo». El regidor agradeció «la unidad de acción» llevada a cabo para «hacer realidad este proyecto», que tiene «el denominador común leonés». Más allá de la consideración de la fundación Paz Fernández Peña y los promotores inmobiliarios, el primer edil puso el foco sobre la presencia de la franquicia de Inditex, que además cuenta con «uno de sus centros logísticos» en Onzonilla, como muestra de que «las empresas apuestan por esta ciudad, por su presente y su futuro». Esta apuesta, apostilló el dirigente popular, se plasma en los 9 millones de euros de inversión para adecuar las instalaciones, que tendrán entrada por Ordoño II y por la antigua tienda de Alcázar de Toledo, y que la sitúan como una de las mayores de Zara en toda todo el territorio nacional.
El presidente de la fundación, Ruperto de Lucio, recordó que «este complejo, en el que muy pocos creían ha tenido que sortear dificultades administrativas, jurídicas y financieras desde que en 2005 el patronato dio el visto bueno», pero se felicitó por la consecución del hito. Bajo la placa que ya recoge su nombre, el portavoz del colectivo hizo una semblanza de Paz Fernández Peña, quien recordó que sufragó la construcción de la iglesia de San Claudio e instituyó la fundación para «atender, educar, asistir y promocionar a niñas, sólo niñas, que debían ser niñas y vivir con sus padres».