León exige a Sánchez que cumpla lo que prometió como candidato
"Volveré como presidente", afirmó en Diario de León el 24 de octubre de 2015, cuando era secretario general del PSOE. Minería, agricultura, brecha tecnológica, caída poblacional y pérdida de talento joven son los grandes talentos a resolver. Los compromisos con la provincia incluyen el Incibe, la Ciuden y las grandes infraestructuras

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Volveré como presidente». Con esa postdata despedía Pedro Sánchez las palabras que dejó de recuerdo en el libro de honor de Diario de León en la visita que giró a este periódico el 24 de octubre de 2015, ya como secretario general del PSOE y candidato a la Presidencia del Gobierno. No parece necesario recordar que entre aquella fecha y hoy, Sánchez ha vivido experiencias de todo tipo, desde las durísimas derrotas electorales con los peores resultados de la historia para el partido del puño y la rosa, la expulsión de Ferraz y de nuevo a primarias para afrontar una larga escalinata hasta su toma de posesión a las 13:30 horas del 2 de junio de 2018.
No se puede decir que a Pedro Sánchez no le adorne un tesón a prueba de bombas. Pues con el mismo tesón, Diario de León va a reclamar al presidente que cumpla su promesa de regresar a visitar las instalaciones del periódico porque eso supondrá que ha venido a León y que tendrá oportunidad de cumplir todas aquellos compromisos que desgranó en una extensa entrevista publicada el 26 de octubre de 2015.

Los retos de Sánchez al frente del Gobierno de la Nación son enormes. A nadie se le escapa que el país vive en una continua crisis en Cataluña, quizá la más compleja de sus tareas. Tampoco puede olvidarse que España, como histórica puerta de Europa por el sur y ahora también por el este, juega un papel básico en el trágico asunto de la migración; que la crisis económica aunque en menor medida que antes sigue lastrando la vida de muchos españoles; que la reforma laboral es un trago que va a tener que soportar porque su derogación ya se ha mostrado inviable y el PSOE se limitará a hacer retoques; que la convivencia con Podemos en general y con Pablo Iglesias en particular se le va a hacer eterna en los dos años de legislatura, que ya ha asegurado que va a agotar; que el problema de las pensiones puede estrangular a cualquier político. Y la corrupción. A todo lo anterior es necesario añadir que también el PSOE tiene en sus filas presuntos corruptos y que le va a tocar tomar decisiones firmes y rápidas para sujetar el mensaje lanzado en su moción de censura.
Pero todo lo anterior compete a León en la medida de su pertenencia a España. Es innecesario recordar ahora las dificultades que atraviesa la provincia leonesa, económicas y sociopolíticas. Pero sí es necesario recordarle al presidente, para cuando regrese a León como prometió, que se comprometió con la minería del carbón: «Las cuencas confían que les daré el futuro que les ha robado Rajoy». Junto a esta frase, Sánchez aseguró que apostaba por proyectos de captura de CO2 en las cuencas mineras que permitan el mantenimiento del consumo de carbón autóctono de una manera limpia. Mal encaja esta afirmación con una ministra como Teresa Ribera al frente del área energética, quien ya ha mostrado su oposición frontal al carbón. Cuestión distinta es la Ciuden. También Sánchez se comprometió a un impulso total a la gran apuesta de Zapatero para León. En aquellas fechas, la minería, según sus datos, empleaba a 900 personas. Hoy no serán ni 400. Quizá le pese la frase: «Le puedo garantizar que el Gobierno que presida dejará de ser un enemigo de las familias mineras para ser una herramienta de apoyo». La contundencia de la promesa será la contundencia de León en exigir su cumplimiento.
Si la minería es uno de los grandes caballos de batalla de León, la agricultura y la ganadería no lo son menos. La propuesta de Sánchez pasa por la elaboración de un nuevo programa nacional de regadíos que asegure su sostenibilidad económica y medioambiental. Junto a ello, medidas fiscales para la transmisión de explotaciones, apoyo a las mujeres en el emprendimiento rural. Del mismo modo, el presidente del Gobierno se comprometió a realizar los cambios normativos que permitan la supervivencia del sector lácteo, fundamental en la provincia leonesa.
Compromisos con el Incibe, con la finalización de la A-60, con la plataforma de Torneros, con la comarca del Bierzo para que toda la provincia se beneficie de la llegada de la Alta Velocidad y con las infraestructuras en general con un nuevo diseño que establezca un marco estable de desarrollo de infraestructuras de transporte para todo el país. Y muy importante, sentar las bases para evitar la fuga de talento de provincias como León. «Soy consciente», dijo, de que el problema de la emigración de los jóvenes, que ha afectado y afecta extraordinariamente a León, no se puede arreglar en una legislatura, «pero sí podemos empezar a poner los medios para que eso no ocurra». Si la minería o el campo son un problema en León, el empleo juvenil lo es más. Esa promesa no puede caer en saco roto.
Es evidente que el nuevo presidente y su Consejo de Ministros tienen una enorme tarea en la provincia de León. Puede empezar por cumplir cada una de las promesas que hizo en sus primeras visitas, pero quizá deba comenzar por repasar todas y cada una de las peticiones que los socialistas leoneses le han hecho al Gobierno de Rajoy en los años en los que éste ha sido presidente del Gobierno. Son muchas, desde luego, pero baste un botón: la integración de Feve en la ciudad, esa misma integración de la entrada del AVE y la eliminación de la estación en fondo de saco, la recuperación del teatro Emperador, el rescate de las autopistas, en estos días en plena ebullición, el impulso del polo tecnológico, medidas para el regreso de los 50.000 leoneses de la diáspora, la llegada de internet a los pueblos, la propia despoblación o el centro de autismo, por citar sólo algunos de los asuntos que han servido para la crítica al Gobierno del PP. Curiosamente, los mismos asuntos, o casi, que se han apresurado a reclamar los parlamentarios leoneses del PP al nuevo Gobierno Sánchez. Siempre es la misma canción.
Si el comienzo de este texto reproducía una promesa escrita en el libro de honor de Diario de León, el final debe ser otra frase, la que aparecía en el subtítulo de la entrevista recogida en la primera página de este periódico el 26 de octubre de 2015: Sánchez dijo: «Tengo la esperanza de que León sea la vanguardia del cambio que necesita España». Se refería el entonces candidato a la Presidencia al cambio en La Moncloa. León ahora tiene la esperanza de que, una vez producido ese cambio, el futuro no sea igual que ha sido el pasado. No tendrá demasiado tiempo Pedro Sánchez antes de agotar la legislatura en 2020, si llega a esa fecha, pero al menos ya tiene una guía de lo que reclaman los leoneses.
Desde su primera visita en aquellas primarias que lo dieron a conocer, con su intervención ante la agrupación de Astorga y el cocido correspondiente, pasando por sus repetidas visitas con Jesús Calleja hasta llegar a la campaña electoral, Sánchez conoce bien León, de modo que no tiene excusas.