Diario de León

ARCHIVO DEFINITIVO DE UNO DE LOS CRÍMENES MÁS intrigantes

La familia Zapico apaga la luz

El fallecimiento del único sospechoso del crimen del Paseo de Salamanca cierra 25 años después el caso sin que se haya podido esclarecer; lo único probado es que María José fue estrangulada.

El cuerpo de la joven María José Zapico apareció el 20 de agosto en el maletero de un coche. DL

El cuerpo de la joven María José Zapico apareció el 20 de agosto en el maletero de un coche. DL

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León

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miguel ángel zamora | león

El fallecimiento en el Hospital de León del principal sospechoso de la muerte de María José Zapico cierra 25 años después el caso sin que la investigación haya podido ser capaz de hallar pruebas concluyentes para incriminar al varón con el que compartía una relación estrecha y que, a criterio de la familia «se ha ido a la tumba con su secreto bien guardado», según explicó ayer a este periódico la madre de la fallecida, Angelita Bajo.

«Estuvimos esperando hasta el último momento que, por lo menos en los instantes finales de su vida y sabiendo que iba a morir ya de su enfermedad, por lo menos tuviera la valentía de reconocerlo y dejarnos descansar. Pero se fue sin decir nada». La familia da por cerrado el asunto que, a nivel judicial, permanecía archivado a pesar de los esfuerzos de la familia por conseguir que la Audiencia Provincial volviera a retomarlo.

La muerte de María José Zapico, una joven leonesa de 19 años, hija de los propietarios de un conocido restaurante del Barrio Húmedo, se produjo el 19 de agosto de 1993. El cadáver apareció calcinado en el maletero de un vehículo que estaba ardiendo en el Paseo de Salamanca. Cuando los bomberos acudieron a sofocar el incendio, acabaron involuntariamente con las pocas pistas que pudieran quedar en el vehículo y la instrucción del caso resultó tan sumamente complicada que finalmente se decretó el archivo de la causa por falta de autor conocido.

Ni fue una agresión sexual ni tampoco un robo. Lo primero, porque la autopsia lo descartó. Lo segundo, porque objetos de valor notable que llevaba encima, aparecieron junto al cadáver. El cuerpo tenía restos de arena en la espalda y rozaduras que delataban que había sido arastrado. María José fue vista por última vez con un conocido, amigo de la joven con el que mantenía una relación estrecha.

INTENTONA

La familia dejó a los investigadores hacer su labor, pero no resultó suficiente. Trece años después, hubo una tímida intentona de contratar un abogado para conocer en qué terminos debían actuar para tratar de conseguir la reapertura del caso. Pero chocó con dos bastiones. Por una parte, la imposibilidad de encontrar nuevas pruebas materiales. De otro lado, la posibilidad de que el caso prescribiera y fuera archivado de forma definitiva por falta de autor conocido.

INTENTO DE REAPERTURA

La familia de la joven acudió a la Audiencia Provincial en marzo de 2005, para exigir una revisión en las pruebas. A medida que fueron pasando los meses, cobró fuerza la teoría de que podrían barajarse nuevos datos para imputar en el caso a una persona al menos, aunque ninguna de las partes hizo que trascendiera nada al respecto. Incluso se había puesto el asunto en manos de otro letrado. No había vuelto a haber investigaciones desde 1999 y el único detenido, quedó libre por falta de pruebas. Ahora, después de su fallecimiento tras una enfermedad, el asunto ha quedado del todo concluido sin que se haya conseguido saber quién fue el autor de los hechos.

El caso fue muy seguido a lo largo de los años por la condición de familia especialmente conocida en la capital que acompañaba a los padres de la víctima. Regentaban un restaurante en la zona centro de la ciudad muy famoso y se creó una corriente de simpatía popular en torno a sus personas por la desgraciada fatalidad que les acompañó y por las circunstancias en las que se produjeron los hechos en aquel entonces.

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