VILLAQUILAMBRE
Nava logra rebajar un 60% la deuda que arrastraba con la venta de suelo
El agujero de 1,5 millones se ha reducido gracias a operaciones en el polígono industrial.

La junta vecinal de Navatejera ha vendido 114.000 m2 del polígono y aún posee 20 hectáreas. JESÚS
p. infiesta | villaqulambre
La junta vecinal de Navatejera ha logrado reducir más de un 60% la deuda que arrastraba de 1,5 millones desde hace cinco años, gracias a la venta de suelo. La principal operación, el traspaso de 114.000 metros cuadrados para ampliar las instalaciones de León Farma en el polígono industrial, ha constituido todo un revulsivo, ya que «nos ha permitido disminuir sustancialmente la deuda y afrontar pagos», reconoce el pedáneo de la localidad, Rodrigo Valle.
El presidente de esta junta vecinal, la más rica en suelo del municipio, asegura que encontró un agujero en las cuentas cuando accedió al cargo en 2015, que ha intentado atajar con un plan especial de pago a proveedores, que se defiende con la venta de terrenos. Con el dinero que ingresa la pedanía se han ido atendiendo las facturas más pequeñas para reducir el número de deudores, antes de abordar los pagos más abultados.
Sólo por el agua, principalmente usada en el Polideportivo, la empresa concesionaria se vio abocada a publicar en el Boletín Oficial de la Provincia (BOP) un corte de suministro por deudas de 62.243,71 y 171.546, 51 euros. Un asunto que se pudo solventar para no dejar desasistidas unas instalaciones que utilizan 1.500 usuarios a diario, pero que aún no tenían tampoco pagadas la cúpula que cubre el frontón (600.000 euros), ni las placas solares que calientan el recinto y el agua (160.000 euros). A sus 17 trabajadores se les adeudaban, además, los pluses de diez meses y dos medias nóminas del verano,
Valle propuso realizar una auditoría de las cuentas de la pedanía, y expuso el resultado a través de un concejo abierto. Quiso, además, dar continuidad a la labor de esclarecer el estado económico de la junta vecinal y recurrió al grupo socialista en las Cortes, que llegó a presentar una propuesta para reclamar que el Tribunal de Cuentas fiscalizara la situación financiera de Navatejera. Según la auditoría encargada por el nuevo equipo gestor, la situación de la junta vecinal era delicada, ya que arrastraba deudas que superaban los 1,5 millones de euros. El pedáneo renunció a que los vocales y él mismo cobraran un sueldo al frente de la pedanía (el anterior equipo percibía 36.000 euros). También encargó la auditoría y la actualización del inventario de bienes de Navatejera, sin realizar desde 1982, para comenzar a ofertar suelo con cierto éxito.