La vivienda del sacerdote
El primer destino de Ramón Calabozo como ecónomo fue en el pueblecito de Valcavadillo, donde permanecería durante unos cuantos meses de 1878. El día 7 de junio de aquel mismo año sería trasladado, como capellán, al leonés Hospital de San Antonio, cargo que ostentó hasta el día 2 de julio de 1886. Por aquellas mismas fechas fue nombrado mayordomo del mismo centro hospitalario, permaneciendo en el puesto hasta el mes de junio de 1891. Para entonces ya era beneficiado de la Real Colegiata de San Isidoro, distinción que mantuvo hasta el mismo día de su fallecimiento, el 27 de noviembre de 1923. Asimismo y durante distintas etapas, fue capellán en el convento de las Recoletas, confesor del Seminario de San Froilán y, a partir del 18 de abril de 1914, confesor extraordinario de las Hermanitas de Ancianos Desamparados. Las necrológicas aparecidas tras su muerte hablan bien a las claras sobre el aprecio general del que gozaba don Ramón Calabozo entre la ciudadanía: «Sacerdote de vida ejemplar que se dedicó siempre, y con laudable constancia, al bien de las almas; era querido de todos los que le trataron, y su muerte será sentida, no sólo de sus amigos, sino de todos aquellos que fuimos sus hijos espirituales». ¿Cuál es el motivo de que se impusiera su nombre a una calle del barrio leonés de La Vega, tan lejana en principio a su círculo habitual? En otras ocasiones les hemos comentado que esta sección es una tarea conjunta, para la que solicitamos la colaboración de los lectores. En este sentido, el Cronista Oficial de la ciudad, don Luis Pastrana, nos ha facilitado la pista definitiva, al indicarnos que en este lugar existían unas viviendas que fueron propiedad de nuestro personaje protagonista.