Diario de León

LEÓN, EN EL AIRE

En Sevilla se preparan

El Ministerio de Defensa, en su proyecto de adaptación de las instalaciones de Morón de la Frontera, previó allí la obra del centro de instrucción de personal, que absorberá un presupuesto de cinco millones de euros, alrededor d

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M.R. Redacción - LEÓN.
León

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El plan de implantación del C-16, como pasará a denominarse el Eurofighter Typhoon en el Ejército del Aire, incluye dos bases principales de operaciones: Morón y Albacete, con dos escuadrones operativos cada una de 18 aviones y una unidad de conversión operativa donde se formarán todas las tripulaciones y el personal de tierra, equipada con 15 aviones, según los datos que maneja el coronel jefe de la Base Aérea de Morón de la Frontera, Jesús Pinillos. «La unidad de entrenamiento que se contempla a corto plazo es Morón dado su enorme potencial inmediato, sin perjuicio de explorar otras alternativas como pudiera ser la Base Aérea de la Virgen del Camino, cuna de todo el personal técnico del Ejército del Aire», sostiene el coronel. El sistema de entrenamiento del Eurofighter utilizará medios y ayudas informáticos en combinación con un sistema didáctico avanzado que permite el progreso controlado de los alumnos. En tal sentido, resulta significativa la frase del coronel Pinillos: «No sería normal que un piloto estuviese un día en los simuladores de León, y al día siguiente fuese a Morón a hacer vuelo real». En este programa, los simuladores de vuelo a los que aspira León están recogidos bajo el término Asta -en castellano, ayuda avanzada al entrenamiento de la tripulación-, aunque está inicialmente programado que el primer aparato, un simulador con una cobertura visual de 220º, esté operativo en Morón en el año 2004, y el siguiente, un modelo con sistema visual esférico, en el 2005. El primero de los simuladores es un entrenador más limitado que el segundo, aunque es perfecto para familiarización y entrenamiento inicial de las tripulaciones, tarea que supone muchas horas de gestión de equipos, emergencias, uso del radar, etcétera. El aparato más sofisticado es una representación íntegra del mundo exterior. Situado en el centro de un domo, sobre el que se proyectan el cielo y el terreno con la máxima fidelidad, el simulador es capaz de generar escenarios tácticos complejos en un entorno de amenaza aérea múltiple. El piloto tiene todas las capacidades de un avión real, incluyendo el armamento. La posibilidad de conectarse entre sí hace posible ensayar tácticas de forma realista y muy rentable, tal y como explica el coronel Pinillos en un artículo que aparecerá publicado próximamente en una revista especializada. El Ejército del Aire también ha creado un nuevo concepto, GTA, para agrupar todos los medios de instrucción teórica y práctica para tripulaciones y personal de mantenimiento. Aulas informáticas y maquetas del avión serán agrupadas en un centro de instrucción junto a los simuladores. Más de 4.000 programas informáticos han sido diseñados para que existan imágenes, dibujos y animaciones que harán más fácil la instrucción de los pilotos. El Ministerio de Defensa firmó hace más de 18 años el primer compromiso para producir y desarrollar el nuevo caza, aunque en ningún caso supondrá la revolución tecnológica del F-18.

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