Una persona normal que no recordaba nada el día del juicio
Andrés Mayo actuó en quince ocasiones. La primera de ellas fue el 8 de octubre de 1989 en la confluencia de la calles Padre Isla y Lope de Vega, aunque no consiguió su propósito pero la víctima sufrió varias lesiones físicas. La última, el 5 de octubre de 1990, en Oviedo, donde atacó a un mujer en su domicilio y la intentó violar. En el momento del juicio, el abogado defensor de Andrés Mayo, José Joaquín García, negó la participación del acusado en los hechos que se le imputaban aunque reconoció tres violaciones y cuatro agresiones sexuales bajo la influencia de las bebidas alcohólicas y de un cuadro de enajenación mental transitoria. La colaboración de una de las víctimas, de 19 años de edad, fue fundamental para la detención de Andrés Mayo, después de reconocerle en el bar de la Estación de Renfe. El violador del chándal se encontraba haciendo el servicio militar en El Ferral cuando fue detenido disfrutaba de un permiso hasta las siete de la mañana del lunes 15 de abril de 1991. Tras su detención no se produjo ni un derrumbe nervioso ni claros síntomas de arrepentimiento.