El pleno de reprobación por el Catargate, en 20 bostezos
El pleno era madrugador, tanto que el alcalde de León, convocante, se pasó la hora que duró la sesión plenaria bostezando o con la cabeza apoyada sobre sus manos. ¿Sueño? ¿Cansancio? ¿Aburrimiento? Ante las escasas intervenciones en su defensa por el viaje que Catar le pagó a él y a su mujer durante el Mundial de fútbol, considerado por la oposición como prebendas, la actitud de Diez durante la sesión plenaria de este viernes muestra un absoluto desinterés por sus contrincantes. No en vano, pasó gran tiempo del Pleno siguiéndolo por el portátil y el móvil de sus concejales.



















