Diario de León

Casi 18.100 vecinos viven sin molestias sonoras, pero 6 soportan más de 70 decibelios en contra de la ley

Soterrar y el puente, claves para reducir la contaminación acústica en San Andrés

El Mapa del Ruido revela que un 34% de la población sufre molestias acústicas por el tráfico

​Editorial: Otro hito para el puente de San Juan de Dios

Pilar Infiesta
San Andrés

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La mayoría de los vecinos de San Andrés del Rabanedo (18.100) viven con buena calidad acústica, pero otros 10.300 ciudadanos, lo que representa el 34%, sufren a diario molestias por ruidos superiores a los 55 decibelios recomendables e incluso seis personas, por encima de 70 decibelios, lo que excede la legislación europea, según el nuevo Mapa del Ruido del municipio, que actualiza el elaborado en 2017 e incluye como ruido total el que origina el tráfico viario, el ferroviario y las fuentes industriales.

El Plan de Acción para reducir la contaminación acústica en el municipio ve como grandes aliados el soterramiento y la construcción ya ejecutada del puente de San Juan de Dios sobre las vías. Un hito que el documento tilda de «la actuación de mayor impacto para reducir la exposición al ruido de la población», porque descongestionaría viales saturados como Azorín, Párroco Heriberto Ampudia, Orugo y calles vecinales de Pinilla, pero que sin embargo prosigue pendiente de apertura cuatro años después.

El documento revela que «soterrar las vías del tren que transcurren por el municipio y que constituye una reivindicación de la población, eliminaría la exposición al ruido ferroviario». Apoya esa medida, pero explica que en los últimos años el tramo soterrado abarca únicamente terrenos de León con efectos, por tanto «nulos» en San Andrés.

Desde 2017, este Ayuntamiento del alfoz ha intentado atajar el exceso sonoro con seis actuaciones, además del puente (aún fallido), con la incorporación de un carril-bici en la avenida de Párroco Pablo Diez, que redujo el espacio de calzada para los vehículos a motor y ayudó a circular con mayor prudencia; y la sustitución del cruce de esa avenida con las calles Antonio Vázquez Fernández y Príncipe con una rotonda para facilitar la fluidez del tráfico y mermar las velocidades. En la misma línea, se incidió en el reasfaltado de ejes viarios y la modernización del pavimento de diversas calles, aderezado con campañas de promoción de la movilidad sostenible para fomentar el uso del transporte público y de medios poco contaminantes. En conjunto, el 20% de la superficie del municipio soporta más de 55 decibelios durante el día, el 19% por la tarde y sólo el 5% por la noche. Los resultados del Mapa Estratégico del Ruido sirven para determinar qué zonas son problemáticas y donde resulta más interesante actuar. Y entre las zonas de conflicto donde sería prioritario intervenir resaltan diez calles, la primera Párroco Pablo Díez, seguida de Azorín, Párroco Heriberto Ampudia, Corpus Christi, Alfageme, Antonio Vázquez Fernández, la carretera de Carrizo LE-411, las avenida Romeral y Constitución y la carretera de Caboalles.

Por contra, también se identifican doce zonas tranquilas que coinciden con los parques municipales y que se recomienda preservar. El Plan de Acción marca varias líneas para reducir el ruido a partir de este 2025, como crear una ordenanza municipal sobre Protección del Medio Ambiente contra la emisión de Ruidos y Vibraciones, adoptar tecnología que minimice la contaminación acústica con autobuses eléctricos o coordinar con otras instituciones medidas. En ese sentido, la Ronda Noroeste, que uniría la ronda LE-20 con la A-66 «tendría un fuerte impacto en la circulación del municipio y aliviaría el tráfico en Párroco, Azorín, Corpus Christi y la carretera LE-411», ya que supondría una nueva conexión de la ciudad con la base militar Conde de Gazola y los residentes de San Andrés usarían la nueva ronda para llegar a sus casaas sin necesidad de atravesar las avenidas del municipio.

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