Adif hornea un pastel de 40 millones en Feve sin la guinda del retorno del tren
El entorno de la estación de Matallana está a punto de abordar la fase de enajenar las nuevas parcelas. La urbanización contempla tres edificaciones para levantar hasta 146 viviendas

Vista del nuevo sector recién ajustado en torno a la estación de Matallana.
Lo mejor del entorno de la estación de Feve está aún por florecer; lo mejor, para Adif, que espera redondear la intervención que terminó por dejar a León sin un tren de vuelta a la ciudad con el ingreso de cuarenta millones de euros por tres espacios señalados para la construcción de viviendas. No hay transformación ferroviaria que no venga mullida por un trato inmobiliario; y este del centro de la capital leonesa, especialmente goloso por la ubicación del asentamiento, remozado y recién estrenado, luego de periodos dilatados de espera, de la parsimonia de la ejecución y las gestiones de entrega y apertura; todo, distraído por la urgencia del retorno del tren, que agota y disimula cualquier otro interés en este debate entre los ciudadanos.
El plan general de ordenación urbana tomó en cuenta alguna consideración de este revoltijo de secuencias administrativas que desde hace quince años giran en torno a la estación vaciada de trenes a la orilla de Padre Isla. Hay 146 viviendas en proyección, armadas en tres secciones diferentes en las que es posible levantar tres nuevas edificaciones. Esto, supone una ingreso de 40 millones de euros, que corona la reforma impulsada por Adif, heredero universal de todo espacio ferroviario desde que la división de vía estrecha fue absorbida por el administrador de infraestructuras. Los cálculos e informes cuentan con el linaje del paso del tiempo a su favor, lo que podría cambiar al alza el cálculo de ingresos por este concepto que forma parte del plan de reforma y reajuste de los terrenos que abrazan a la estación de Matallana. La urbanización no fue lo único que sufrió retrasos en este enclave. Entre la redacción de este plan y su desbloqueo, pasaron más de diez años; doce, si se cuenta el momento definitivo del alicatado y el hormigón; que son quince para conmemorar el momento en el que se dio fluidez a los dibujos en plano, con base de tres parcelas reservadas para construir en mitad de los jardines y espacios verdes que surgieron una vez se retiraron los raíles y los amasijos de hierros que dejó atrás el tren, una vez que se le bloqueó el paso en el cinturón de la ciudad, allá en el reborde urbano, junto a la Asunción.
El tren sigue allí; pero las soluciones urbanísticas ya tienen listo el suelo para abordar al detalle la operación inmobiliaria, que contempla armar vivienda en tres puntos: tras los edificios de Ramón y Cajal, con un edificio pintado en forma de U, ocho alturas y el frente y tres en los laterales; dos edificaciones al borde de la calle Bilbao, en la trasera del espacio Vías, con cinco alturas además de los bajos; y tres bloques a la espalda de la calle Renueva, con hasta seis, siete y ocho alturas. De ahí surge la suma de 146 viviendas, en un perímetro que se muestra goloso para el sector; basta comprobar las nuevas edificaciones en los rebordes de este acondicionamiento que ha experimentado en los dos últimos años y medio el recinto ferroviario del centro de la capital leonesa; solares rearmados en Rafael María de Labra, o promociones sobre la reconstrucción de viejas edificaciones, levantadas desde el cimiento. El punto final la reordenación y urbanización de Feve pone uno y seguido al futuro diseño para la zona, en la que se va a ventilar un pastel inmobiliario de relevancia en el centro de León al que le falta la guinda del retorno de los trenes a este punto del que fueron desterrados; la verdadera urgencia para la ciudadanía, que esta misma semana emprende un viaje a Madrid a expresar ante el ministerio de la cosa de la obra pública el descontento de los leoneses con el incumplimiento del Gobierno con las promesas ofrecidas en torno a la conexión de ancho métrico de la capital leonesa con el tercio noreste de su territorio provincial. Los catorce años que hace que no vuelve a la estación pesan como una losa para que los usuarios, agrupados en una plataforma de afectados, exijan algo más que buenas palabras. Hay una expedición en marcha a la capital de España, para aclararle al Gobierno que no hay alternativa posible al retorno del tren que no sea el tren en la estación de Matallana. Un lugar despojado del escenario desaliñado que despidió el último viaje que partió de los andenes de Padre Isla, abrazados ahora por dos calles nuevas, a estrenar, y tres enclaves para levantar 146 viviendas.