Las escuelas infantiles de la capital leonesa pasan el verano con temperaturas de 30 grados
La plantilla se queja y alerta de que los niños están incómodos, no comen y no duermen
Termómetro de una de las aulas de la escuela infantil.
La ola de calor también tiene sus efectos en el centro de Educación Infantil de la Junta Parque de los Reyes, donde las aulas están a temperaturas cercanas a los 30 grados, según cuentan los propios trabajadores, que añaden que en los centros de San Pedro y La Inmaculada viven una situación similar. «Son aulas de 40 metros cuadrados y los niños sudan, no pueden descansar, no duermen, no comen, no prestan atención en los juegos... el calor es insoportable», precisan desde la plantilla de la escuela, una de las más demandadas de la capital leonesa.
Este curso ha cubierto 104 de las 115 plazas que oferta y ahora, en el mes de julio, continúan asistiendo al centro 65 niños. Las instalaciones cuentan con ocho aulas más un comedor y una sala multiusos y, para todo ello, tan sólo disponen de cuatro ventiladores. «Algo que no enfría, tan sólo mueve lo que hay y no rebaja la temperatura en el interior», señalan, tras apuntar que están pendientes de la visita del comité de Salud e Higiene de la Junta para que realice las mediciones de temperatura correspondientes a la que asisten los pequeños al aula.
A mayores, desde UGT se han puesto en contacto como el Comité de Prevención y la Dirección Provincial de Educación para informarles de esta situación, pero «aún no han recibido respuesta», precisa, para apuntar que su objetivo es exigir que se instale aire acondicionado que sea capaz de aplacar las altas temperaturas y aumentar el confort de los pequeños que tienen que asistir a la escuela en julio, ya que las instalaciones de titularidada autonómica cierran en el mes de agosto.
De 4 meses a 3 años
Desde la plantilla precisan que han estado mirando diferentes normativas y que, por ejemplo, en Navarra, «que es un referente en escuelas infantiles», la temperatura máxima permitida son 22 grados, «y con casi 30 grados, los niños desde los 4 meses a los 3 años están sudados, empapados», precisan para recordar que el edificio, además, cuenta con un techo de uralita, ya que se construyó hace 40 años. En uno de los escritos presentados por el sindicato UGT recuerdan que existe «el estrés térmico», ya que esta situación no sólo afecta a los pequeños, también a los propios trabajadores de la escuela infantil, una de las más grandes de la provincia, y que «es fundamental conseguir un buen ambiente» en las instalaciones.