La expansión del polígono de Navatejera, en su último trámite
El pleno aborda mañana la aprobación definitiva del proyecto que permite al vivero triplicar su espacio al liberarse 67,6 hectáreas y la idea es desarrollar ya el 40% del sector

León Farma (Chemo) funciona como motor del polígono de Villaquilambre desde su origen y ha vivido varias expansiones.
Seis meses después de dar luz verde por decreto a la expansión del polígono de Navatejera y de desbloquear tras 16 años el camino para ofrecer suelo industrial, el proyecto llega a su último trámite con la aprobación final de un estudio de detalle de 167 páginas que impulsan el Ayuntamiento de este municipio del alfoz leonés y la junta vecinal de Navatejera, de la mano de la multinacional Insud Pharma, y que se someterá al pleno de Villaquilambre mañana.
El documento contempla dividir en dos unidades de actuación un mar de terreno de 67,6 hectáreas para tentar ya la urbanización y desarrollo de una parte, la UA-1. Esta fracción de terreno engloba 26,7 hectáreas (el 40% del sector) y la propietaria mayoritaria de ellas es Insud, a través de León Farma, la gran farmacéutica con instalaciones en el polígono desde su origen, que sumó en 2017 Farmalán, y ha ido creciendo hasta alcanzar los 600 trabajadores.
La idea es que ese área se empiece a moldear con la iniciativa privada y sirva de lanzadera para la otra unidad, la UA-2, de 400.534,2 metros cuadrados (que representa el 60% del sector) y enlaza con la primera en la esquina de la calle Paladares. De ese modo, el polígono casi triplicaría el suelo disponible para el asentamiento de empresas, ya que la primera fase se dividió en 64 parcelas que suman 170.000 metros cuadrados y acoge a 41 compañías, mientras con el desbloqueo de la segunda fase se proponen dedicar otras 31 hectáreas a las industrias.
Para llevar adelante este ambicioso proyecto, se introducen varios cambios en el plan parcial, entre ellos, reducir la superficie viaria para mermar los costes de urbanización y obtener manzanas de mayor tamaño. Las conexiones entre ambas fases suponen crear un carril-bici perimetral y construir varias rotondas.
El entorno hacia donde se quiere expandir el polígono es una zona de eriales y monte bajo con caminos rurales y sendas. También se distinguen varios «regachos» como el de La Portiella y el de La Huerga, donde crecen chopos y álamos. De ahí que fijen en ese último arroyo los espacios libres y consideren que es la zona a proteger. El resto destaca como zona degradada por la acumulación de vertidos actuales y escombreras.
Esta compañía y la pedanía de Nava poseen el 85% del nuevo sector donde se ejecutará la segunda fase del polígono. El resto son pequeños propietarios. En cuanto a los viales, se diferencian los pequeños, de un solo carril de 6 metros y aceras de 1,5, de los grandes, con 3 carriles o dos con mediana central, aceras de 2 metros. Ambos con estacionamientos en batería. Villaquilambre busca con esta iniciativa atraer empresas, generar empleo y fijar población.
Un diseño de cuatro áreas con 7 manzanas y espacios libres
La segunda fase del polígono se dibuja en cuatro áreas. La A-1, al Noroeste del sector y con acceso por la primera fase, contiene dos manzanas de 5.936 metros cuadrados y 22.625 para industria media y grande. La A-2 está integrada por tres manzanas de 17.402, 57.184 y 37.492. Se ubican en el camino de La Vallina hacia Nava y junto al vial central que recorre de Norte a Sur el sector. Su destino es la industria grande. El A-3, de 61.858, se centra en la industria urbana y es divisible divisibles en parcelas de 2.000 junto al vial central y el de acceso a los espacios libres, mientras la A-4, de 104.614, también se dedica a la industria grande con acceso por La Vallinaonal en esa plaza